jueves, 6 de noviembre de 2014

Reseña: Una cocina a prueba de ratones - Saira Shah

“Dejarlo todo y marcharse a vivir al sur de Francia es el sueño de muchos londinenses, y Anna y Tobias parecen cumplir los requisitos. Ella es chef, y él, aspirante a compositor. Esperan su primer hijo y confían en poder ganarse la vida en un clima soleado y lejos del estrés de la gran ciudad. Pero al poco de nacer Freya, los médicos descubren que la pequeña padece graves trastornos cerebrales. Pese al impacto de esta noticia, o tal vez a causa de ella, Anna y Tobias deciden llevar a cabo su plan y se compran una vieja granja en el Languedoc. Allí no sólo deberán aprender a cuidar de su hija sino también a afrontar el sinfín de complicaciones que surgen al instalarse en otro país, en una casa inhabitable de una remota zona rural. Tobias se refugia en la composición y Anna valora la idea de montar una escuela de cocina, si algún día consigue librarse del asedio permanente de los ratones. La estabilidad de la pareja se verá sometida a una gran tensión, mitigada por la presencia de un puñado de excéntricos lugareños: Julien, un espíritu libre que vive en una cabaña de madera; Ludovic, un granjero del lugar que les habla de los tiempos de la Resistencia; Yvonne, la joven dueña del café del pueblo, que prepara unos embutidos de ensueño; y Kerim, angelical y misterioso, que los ayuda a reparar la casa sin pedir nada a cambio”.

No es ningún secreto que me encantan las lecturas que tienen un componente humano en su trama, donde los sentimientos están a flor de piel, y que sobretodo me hagan reflexionar, pues este libro del que os voy a hablar hoy tiene todos esos componentes y más.

Está basado en las propias experiencias de la autora, que como la protagonista de la historia, tienen una hija disminuida psíquica, aunque su enfrentamiento y aceptación de la situación no tengan nada que ver con la trama ficticia que se relata. Tal y como comenta ella misma en sus “notas y agradecimientos” los personajes de su libro tomaron vida propia y expresaron sus sentimientos con total libertad.

Los protagonistas, Anna y Tobias, nos hablan de sus sentimientos, sus miedos sus dudas, sus flaquezas y debilidades, de su amor y desamor frente a la enfermedad de su hija nacida con una fuerte disminución psíquica, y son ellos mismos los que sin hacerlo abiertamente se juzgan poniendo todo ese coctel sobre la mesa sin que el lector tenga que tomar partido en un juicio de valores, pero sí haciendo que se replantee muchas cosas y se ponga por unos instantes en la piel de esos padres que han de aceptar una situación dolorosa que se les escapa muchas veces de las manos.

Un libro que a pesar de lo que os acabo de exponer no está enfocado en el drama que puede herir a según qué sensibilidades, sino que está expresado con total sinceridad mezclando en día a día y las cosas cotidianas con la adaptación o no adaptación a una situación sumamente complicada.

Freya, la pequeña protagonista en la que se centra el peso de la historia, se hace querer sin remedio, destila dulzura a través de los hilos de la historia, pero a la vez te hace ver la realidad a la que se han de enfrentar todos los padres, que tras la ilusión de serlo, reciben el tsunami de la noticia de la discapacidad psíquica de un hijo con todas las consecuencias de enfermedad que de por vida que eso conlleva.

De trasfondo la adaptación a la vida rural de personas acostumbradas a vivir en una gran ciudad, los problemas de una casa solariega en plena campiña francesa que se desmorona sin remedio, la relación con los lugareños y personas que se van cruzando en el camino, las propias relaciones familiares entre los protagonista y con la madre de Anna o el nuevo encaje de las amistades provenientes del pasado… y la guinda del pastel, los roedores que conviven con ellos en la casa y sobretodo en la cocina, personajes fijos de la historia hasta el final.


Un libro muy interesante que hay que tener en cuenta y no dejarlo pasar.

Reseña escrita por Montse,

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