domingo, 3 de junio de 2012

Erase un culebrón - CAPITULO 1


INTRODUCCIÓN

Aun hoy en día me considero afortunado de haber conocido a la mujer bomba…. Extraño, ¿verdad? Bastante, pero cierto al cien por cien. La ficción y la realidad habitan a nuestro alrededor fundiéndose constantemente y eso es lo que sucedió hace ya algún tiempo.

De repente, cual talibana, la heroína atómica explosionó. Nos alcanzó causando gran impacto en nuestras vidas, pero… ¿De que sirve un arma tan peligrosa cerca? De nada. Con el tiempo se acaba entendiendo que personas así merece más la pena que estén lejos.

Pero el hecho en sí es que no cabía mucho que esperar de alguien que aseguraba que una moto es más segura que un coche. Lógica inversa. Gracias a sus poderes de premonición, y según ella, alegaba que de una moto se puede saltar antes de tener el accidente.

Aunque es un lastima que los poderes premonitorios de la chica bomba no sirviesen para detectar las malvadas intenciones de la mujer invisible, personaje que en próximos capítulos conoceremos, y hasta aquí puedo leer (como decía Marta Gomez Kempt)… ¿Cuál será esa gran traición? … continuará.

CAPITULO UNO – CRÓNICA DE UNA TRAICIÓN

Erase una vez una pariente lejana de bob esponja. Alias la mujer invisible. Seguramente os preguntareis porque sus conocidos la conocían con ese apodo. Bien sencillo. En la ocasiones que se la necesitaba era como sino existiese. Incluso de cuerpo presente era capaz de transformarse en un transparente y frio tempano de hielo.

La chica bomba y la mujer invisible aparentemente a parte de genitales femeninos no tenían nada en común salvo su desmedido gusto por el olor masculino y su sed insaciable de bebidas etílicas. Aparentemente mujeres hechas y derechas, de fachada reluciente, pero con una trastienda totalmente desordenada.

La historia se inicia tiempo atrás, en un oscuro tiempo en el que el precio de la amistad se cotizaba a la baja y en el que hábilmente con una destreza ancestral las dos protagonistas de esta historia blandían sus relucientes y traicioneros sables esperando el momento preciso con el que poder degollar a sus victimas.

Como ya hemos narrado en la introducción todo empieza con un ataque terrorista. Las secuelas de dicho ataque separan a la población en dos grupos. Los seguidores de la secta del cubata y los descendientes de la orden del sentido común.

Ambas facciones conviven durante algún tiempo enfrentadas. Pero sabiamente, y como en toda gran guerra, existían esquiroles. El trabajo de la mujer invisible durante este periodo fue recabar datos de ambos grupos y revelarlos al mejor postor.

Durante algún tiempo la mujer invisible se integró en el seno de la orden del sentido común engañando por completo a todos sus adeptos. Obviamente, y de manera inicial, digamos que como buena maquinadora estuvo oteando cual de los dos bandos ofrecía mejores condiciones para así acomodar su estilo de vida al que más encajase.

Al parecer desde un principio entendió que para pertenecer a dicho grupo debía pagar una mensualidad que abonaba regalando pequeños y muy grandes detalles de los movimientos de la facción enemiga. Hasta que de repente un día fue descubierta…

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