jueves, 10 de mayo de 2012

Mujeres Desempleadas - CAPITULO 6 - Primeros Pasos


No es por repetirme pero estar muerta es un verdadero coñazo. Lo digo solo para que quede claro, para que un poco os vayáis haciendo a la idea. En este estado no se puede hacer absolutamente nada, ni dormir. Cada vez que cierro los ojos para echar una cabezadita se repite la escena de mi asesinado en 3D/Dolby Surround. Lo revivo con todo lujo de detalle, sensación de apuñalamiento incluida. ¿Así como voy a desconectar? ¿Estaría cachondeándose de mí el cura que ofició el funeral cuando dijo aquello de: Que descanse en paz?

Os pongo un ejemplo del coñazo que es ser un fantasma; El otro día pensé en colarme en un cine y ver gratis todas las películas que me diese la gana de un tirón. Pues no pude. Cuando llegué a cierta distancia del Bloque reaparecí en el patio de luces. Al parece alguna fuerza sobrenatural que aún no conozco me tiene confinada cerca de las chicas. No me puedo despegar de ellas. ¿Seré un ángel de la guarda en vez de una fantasma cotilla?

El caso es que como me aburría me acerqué a casa de Bib. Era jueves por la tarde así que pensé que estarían todas juntas jugando al Bingo, pero aquella tarde el juego era otro, algo más parecido al clásico “Cluedo”:

-         ¿Y bien? –preguntó Bib poniendo una bolsa de plástico llena de montones de papelitos sobre la mesa- ¿Quién quiere hacer los honores?
-         Lo dices como si estuviésemos escogiendo amigo invisible –digo Lina indignada- ¡Vamos a escoger sospechosos del asesinato de nuestra amiga!
-         ¿Y que tiene de malo que lo pasemos bien mientras lo hacemos? –insistió Bib.
-         Chicas, no se peleen. Yo seré la primera en agarrar un papel –digo Gabri seleccionando uno de la bolsa.
-         ¿Qué ha salido? -preguntó Susana.
-         Pues ahorita mismo se lo diré… El papel dice… -parecía que iba a dar el nombre del ganar de un Goya- Kevin.
-         ¡¿Kevin?! –exclamó Susana- ¿Mi Kevin?
-         Joder Susana, como sino hubiesen Kevin´s en el mundo.-dijo Lina intentando quitar hierro.
-         Ya, pero se supone que esto es para hacer una lista de sospechosos… ¿No? –insistió Susana.
-         Si, claro –contestó Lina- ¿Y?
-         Pues que si el nombre de Kevin está ahí, es porque alguna de vosotras lo ha puesto. Y por huevos tiene que ser mi hijo porque hemos dicho que los sospechosos tenían que ser personas conocidas de María Alicia. Así que ya estáis confesando. ¿Quién ha sido?
-         He sido yo –contestó Bib afrontando la embarazosa situación.
-         ¿Y como se te ocurre que Kevin haya matado a la María Alicia? –preguntó Susana a la defensiva.
-         Mira Susana, solo se trata de hacer una lista de sospechosos, tómatelo como quieras pero para mi Kevin es tan sospechoso como… -dijo sacando un papelito de la bolsa- ¡Joaquin!
-         ¡¿Así que mi hijo es tan sospechoso como su ex marido?! –preguntó cabreada- Genial, con amigas así para que se quieren enemigas…Bien pues si tu sospechas de mi hijo yo sospecho de ti.
-         ¿De mí? –preguntó Bib empezando a mosquearse.
-         Si, de ti. Aún no nos has dicho que hiciste la tarde en que supuestamente María Alicia se marchó al pueblo. Además… ¿Por qué solo te enviaba los Whatsup a ti?
-         Chamaquitas no se me arrevoltijen ahora. No es momento. Tenemos que estar más unidas que nunca por Mariali ¿No lo creen?
-         ¡Ole! –exclama Lina sonriendo- Si ya lo digo yo… ¡Pon una peruchi en tu vida! –hace una pausa y dice- Tanto que acusan a los sudis de que son más tontos que pegarle a un padre con un calcetín sucio y resulta que tu eres super-profunda –hace otra pausa y suspira meditando lo próximo que dirás- Hay tantísimos prejuicios absurdos en este mundo…
-         Lina ahora no. Dejemos la chachara para un momento más adecuado –dice Bib- ¿Sabes porque me enviaba a mí solo los mensajes?
-         ¡¿Por qué, a ver?! –exclama Susana.
-         Pues porque yo soy la única que tiene Internet en el móvil –expone Bib sin perder los nervios- ¡Cazurras! ¡Que sois unas cazurras!
-         Lisenciadas –dice Gabri de repente- Se me ha ocurrido una idea ¿Y si llamamos a su teléfono?
-         Estará en el depósito de pruebas de la pasma –dice Lina.
-         Por probar no se pierde nada –dice Susana.
-         Llamemos –dice Bib cogiendo su teléfono- Da señal…
-         ¿Aló? –pregunta alguien al otro lado de la línea.
-         ¿Con quien hablo? –pregunta Bib observando la cara de asombro de las chicas.
-         Pues yo soy Juanita, pero… ¿Quién es usted?

La del otro lado del teléfono debe ser de por donde Gabri, al menos suena igual:

-         Por favor, no me cuelgues. Es muy importante.
-         ¡No quiero ninguna oferta de nada! ¿Entendido?
-         No es eso; No llamo para vender nada… -hace una pausa y piensa rápidamente como mantenerla al otro lado de la línea- ¿Este numero de teléfono siempre ha sido tuyo?
-         Pues claro, hija de la chingada… pelleja come mielda, so jurasica, andá a comerle la concha a tu madre…

Está bien. Puede que no le haya dicho todo eso, y menos expresiones latino-americanas tan dispares. Ups… ¿Acabo de decir expresiones latino-americanas? Guau… Así que estar muerta también me ha reportado léxico y cultura… Ups… ¿Léxico y cultura? Es para cagarse lo que acaba aprendiendo una. Aunque sea en otra “vida”, nunca es tarde para aprender:

-         ¿Pero tu que problemas tienes so zorra? –dice Lina quitándole el móvil a Bib- Escúchame bien cucaracha. Te llamo de la oficina de inmigración o cooperas o te envio en cuestión de tres minutos un furgón para que se te lleven a ti y a tu familia… ¿Te lo he dejado lo suficiente clarito?
-         Si, si… señor.
-         ¡Tu puta madre si que es un señor! –exclama Lina enajenada- ¡Yo soy una señorita!
-         Si, si… señorita. Disculpe mi ignorancia. ¿En que puedo servirla?
-         ¿De donde coño has sacado este teléfono móvil?
-         Me lo regaló Wilson.
-         ¿Quién es Wilson?
-         Wilson Pacheco Losantos Aranjuez Sevilla Osbaldo, mi marido.
-         ¿Te he preguntado a caso el nombre de toda tu familia?
-         No, señor.
-         Que no soy un tío… ¡Mongólica! –exclama Lina enloquecida a causa de los estrógenos y las hormonas anabolizantes.
-         Si, señorita…
-         ¿Y de dónde lo saco ese Wilson?
-         De donde trabaja.
-         ¿Y dónde trabaja tu marido?
-         En una obra.
-         ¿En que obra? ¡Cojones! Me estás empezando a cansar…
-         Lo siento, man…
-         ¡La reviento! ¡Juro que la reviento como me llame otra vez man!
-         No se sulfure señorita, estoy nerviosa…
-         ¿En que obra?
-         En la del casino.
-         Bien, dile a Wilson que os habéis librado por esta vez, pero… ¡Mucho ojo cuando salgas a la calle Juanita!

Acto seguido cuelga y se echa a reír. Lina es lo más:

-         Pues no hemos sacado agua en claro…
-         Pues no. Lo debió encontrar cuando el cuerpo y se quedó el móvil. ¿Qué cutre, no? –añade Susana.
-         Y menuda incompetencia por parte de la policía… ¿Qué pasa que sino llamamos nosotras a ninguno se le había ocurrido investigar… -Bib se queda en silencio y rápido añade- ¡Las últimas llamadas! Hemos de volver ha hablar con Juanita…

De nuevo el teléfono da tono pero ahora ya no contestan:

-         ¡Maldita sea Lina! –exclama Bib- Te has pasado tanto que ahora ya no conseguiremos que nos conteste a la llamada…
-         Tengo una idea, chicas –dice Gabri exultante- Vayamos a lugares de latinos y hagamos sonar el teléfono. Quisás así identifiquemos a Juanita y nos deje ver las últimas llamadas que Mariali hizo antes de morir.
-         Es un plan genial –concluye Susana.

El plan estaba claro: “Debían localizar a Juanita como fuese” Pero… ¿Y si la localizaba antes la oscura sombra que había escuchado toda la conversación mientras tendía la ropa?

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