sábado, 27 de octubre de 2012

Reseña: Llamada perdida - Michael Connelly


Datos editoriales

ISBN 13: 978-84-96546-92-9
Título: Llamada perdida
Autor: Connelly, Michael
Fecha Edición: 01/2007
Editorial: Zeta Bolsillo
Páginas: 352
Encuadernación: rústica
Colección: Best-seller
Precio: 9,62 €

Extracto

"Bajó el espejo y se dio cuenta de que estaba sonriendo. Tenía la cara casi destruida. Tenía a un poli del Departamento de Policía de Los Ángeles tratando de encarcelarlo por un crimen que él había descubierto, pero no cometido. Tenía a un macarra virtual con un monstruo por mascota que era una amenaza viva y real para él y los que estaban próximos a él. Aun así, él estaba sentado en la cama y sonriendo. No lo entendía, pero sabía que tenía algo que ver con lo que había visto en el espejo. Había sobrevivido y su cara mostraba lo cerca que había estado de no hacerlo. Ésa era la razón del alivio y la sonrisa inadecuada. Levantó el teléfono y llamó a Jacob Kaz, el abogado de patentes de la empresa. Le pasaron al abogado de inmediato.
-Henry, ¿estás bien? He oído que te atacaron o algo. ¿Qué…?
-Es una larga historia, Jacob. Tendré que contártela en otro momento. Lo que necesito ahora mismo es un nombre. Necesito un abogado. Un abogado defensor criminalista. Alguien bueno, pero que no quiera que su cara salga en la tele o en los periódicos."

Introducción a la reseña

¡Qué pasada! Es lo primero que se me viene a la cabeza mientras intento encontrar las palabras adecuadas para escribir la crítica de este libro. El problema con el que me encuentro cada vez que tengo que opinar sobre un libro que me ha parecido de una calidad superlativa es que no sé cómo redactar una opinión que esté a la altura de la obra en cuestión. Ésta es una de esas ocasiones. "Llamada perdida" me ha parecido una novela tan sublime que no sé cómo transmitir toda esa perfección en una simple crítica literaria. Todo lo bueno que diga de esta novela será poco. Es como hablar de un disco: puedo decir que me ha parecido excelente, que la voz de la cantante es estupenda, que las letras transmiten mucho, etc, etc, etc. Pero, por mucho que lo intente, no podré transmitir la excelencia de las canciones con mis palabras. Lo mismo pasa con este libro: se tiene que leer para apreciar lo bueno que es.

Llegué a él sin buscarlo realmente. Leí (por recomendación de una amiga) "Luna Funesta" del autor Michael Connelly. Me gustó tanto que me interesé por el resto de obras del autor. Husmeando en la sección de libros de bolsillo, un ejemplar de "Llamada perdida" fue a caer en mis manos. Leí el resumen de la contraportada y me pareció interesante. Acto seguido, hice lo que hago siempre antes de adquirir un libro: leer unos cuantos párrafos. Juzgar un libro por sus primeras páginas es casi tan estúpido como juzgarlo por sus portadas, lo sé; pero es algo que no puedo evitar y que me sirve como guía orientativa para decidir si va a ser de mi agrado o no. Con los "thrillers" esta técnica suele funcionar ya que es muy frecuente que empiecen con una escena de tensión y suspense. Si me enganchan y veo que el estilo es bueno, los compro. Y con éste fue "amor a primera página": después de leer los primeros párrafos supe que ésa iba a ser la compra literaria del día. Y puedo decir que es uno de los mejores thrillers que he leído en mi vida.


Michael Connelly

Michael Connelly, el autor, es una auténtica eminencia en el terreno literario de la novela policíaca. Ha escrito muchísimas novelas del género y todas han sido éxitos de ventas. Sus obras más aclamadas son las que tienen como protagonista al detective Harry Bosch, aunque no siempre se centra en él sino que también escribe novelas "independientes" como ésta. Si bien las dos novelas de Connelly que he comprado me han parecido excelentes ("Luna funesta" y "Llamada perdida") he de decir que he cogido de la biblioteca algunas otras obras suyas y las he devuelto sin haber llegado a la página 100 de lo pesadas que se me hacían. Con ello quiero decir que, según mis gustos literarios, Connelly es un autor muy irregular. Ha escrito dos de los mejores libros que he leído jamás (los mencionados anteriormente) pero la mayor parte de su obra no me gusta en absoluto; con lo cual se puede decir que soy una "lectora ocasional" de este autor. Es más: encuentro diferencias abismales de estilo entre unas novelas y otras (hay algunas en las que el estilo narrativo es terriblemente denso y agotador y otras en las que la fluidez del texto hace que la novela fluya por sí sola). Ésta es, para mí, su mejor obra.

Llamada perdida

Henry Pierce es un científico que vive volcado en su trabajo, totalmente entregado a la inminente patente de un proyecto relacionado con la tecnología molecular que revolucionará el mundo de la medicina. La dedicación al trabajo ha destrozado su vida personal y, después de que su novia haya decidido dejar la relación por ser incapaz de aguantar las continuas ausencias de Henry y su obsesión por este nuevo proyecto, decide empezar una nueva vida y mudarse a un pequeño apartamento. Desde el mismo momento en que se instala en su nuevo piso, su nuevo teléfono fijo empieza a sonar incesantemente. Todas las llamadas son de hombres que preguntan por la misma chica (Lilly), que resulta ser una prostituta cuyo antiguo número de teléfono todavía aparece en la página web en que anuncia sus servicios. Henry tiene la sospecha de que algo terrible le ha pasado a Lilly y, en vez de cambiar de número y olvidar el asunto, decide investigar qué es lo que le ha pasado a la chica. Debido a un drama personal suyo, relacionado con su difunta hermana, se siente moralmente obligado a ayudar a Lilly (para, de algún modo, ayudar a su hermana y hacer las paces consigo mismo).

Por una parte está deseando cambiar de número y acabar con las dichosas llamadas pero, por el otro, está ansioso por descubrir qué le ha pasado a Lilly. Así pues, empieza a investigar y a tirar del hilo para ir de una pista a otra, descubriendo que Lilly ha desaparecido y que a nadie parece importarle. Pero, como dice el dicho, algunas puertas nunca deberían abrirse y su búsqueda lo llevará a un mundo de sexo, prostitución, mafiosos, páginas porno, sicarios, gente sin escrúpulos y asesinatos muy peligroso. A medida que vaya investigando, Henry pondrá su vida en peligro sin ser consciente de ello ya que en todo este asunto nada es lo que parece. Su investigación lo llevará a contactar con una compañera de trabajo de Lilly, a visitar páginas porno, a recibir la paliza de dos matones, a cometer un allanamiento de morada y a sumergirse en un mundo muy peligroso detrás del cual se halla una gran conspiración. Pero mientras que Henry sólo pretende ayudar, todo se vuelve en contra suyo y pasa a ser el sospechoso número uno de la desaparición de Lilly: todas las pruebas lo señalan a él y, por si fuera poco, todo ese caos en su vida privada amenaza con destrozar su vida profesional.

Estilo narrativo

Este libro es un best seller. Lo es, y no hay nada malo en ello (a pesar de que, por alguna extraña razón, este tipo de literatura suele estar mal vista y es considerada "literatura basura"). Bueno, pues "Llamada perdida" es un libro "de consumo rápido", con un estilo narrativo muy "de guión de película" y las estructuras típicas de los best seller. El típico libro que la gente compra para un viaje largo en avión o en tren: un libro ligero, en absoluto denso, que se digiera rápido y que proporcione emoción. Pues éste es exactamente así. ¿Por eso es malo? En absoluto. Es uno de los mejores thrillers que he leído en mi vida. Desde la primera página Connelly cautiva al lector y lo atrapa por completo en una historia trepidante y llena de suspense.

El estilo narrativo es muy fluido, ligero y directo; sin descripciones tediosas ni lenguaje incomprensible. Está escrito en un lenguaje muy llano y, si bien en algunos pasajes habla de temas científicos, no se hace en absoluto difícil de entender. Tiene la cantidad justa de diálogo (abunda bastante, añadiendo ligereza a la historia) y descripción, lo cual lo hace muy equilibrado y muy ameno para el lector. El lector avanza por la historia de la mano del protagonista y sólo dispone de la información que éste posee; no es testigo de escenas que Henry no presencia ni tiene información extra: sólo sabe lo que el protagonista va descubriendo. La manera en que está escrito este libro lo hace totalmente adictivo, trepidante e imposible de soltar.

Lo más importante de todo es que Connelly ha sabido narrar la historia de manera "visual"; con esto quiero decir que no tienes la sensación de estar leyendo una novela sino viendo una película. Connelly consigue que te metas tan de lleno en la historia, que no ves palabras sino imágenes: es como si estuvieras viendo la acción pasar delante de tus ojos. Y eso, en una novela, siempre es una buena señal. Cuando el autor consigue que veas lo que está pasando, que tengas la sensación de estar presente en cada escena que se describe en el libro y que pierdas la noción del tiempo y del espacio significa que el libro está escrito de manera impecable. Y éste libro lo consigue. Está escrito de tal forma que te atrapa desde el principio hasta el final; es un libro de ésos por los cuales eres capaz de irte a dormir a las cuatro de la madrugada.

Desarrollo

El peso de la historia lo lleva Henry, el protagonista. Es, de lejos, el personaje más elaborado y con más profundidad de todos. Se nos cuenta su vida a grandes pinceladas, sin hacer una biografía exhaustiva. Sabemos lo más importante de su pasado, aquello que lo marcó (la muerte de su hermana cuando él era pequeño, la cual fue a caer en las redes de la prostitución; de ahí su empeño por ayudar a Lilly) y cuáles son las cosas que le apasionan (su trabajo). El resto de personajes son sólo un esbozo pero, a diferencia de otras novelas en las que la poca definición de los personajes es un problema, en esta novela no. Henry es (por así decirlo) el 70% y el resto de personajes el 30%.Toda la novela transcurre en un ambiente oscuro, con una atmósfera de peligro y suspense y con unos personajes que interpretan su papel a la perfección, como si de una película se tratara.

Es una novela que se mantiene verosímil en todo momento. Está muy lejos ser un thriller en el que el protagonista se convierte en un superhéroe de la noche a la mañana y parece haber hecho un curso intensivo de defensa personal y un master de supervivencia en el mundo criminal. Henry es un chico normal y corriente que vive volcado en su trabajo, encerrado en el laboratorio porque es el único lugar en el que tiene todos los elementos bajo control. Allí 2+2 siempre son 4 y es, por así decirlo, su remanso de tranquilidad y sosiego: tiene la situación controlada, lo cual no pasa en su vida cotidiana. Esta dedicación al trabajo ha dado al traste su relación con Nicole (ex-novia y ex-compañera de trabajo) de la cual sigue estando profundamente enamorado y cuya pérdida le ha servido para darse cuenta de qué es lo que realmente le importa.

Todo está tratado de forma muy cotidiana e identificable. Es uno de los grandes atractivos de esta novela: se desarrolla en un entorno urbano y totalmente realista. Es como los thrillers que se hacen en forma de TV movies de sábado: gustan porque muestran una cotidianidad muy identificable. El espectador ve proximidad en sus historias. Familias normales, gente corriente (que podríamos ser nosotros mismos) que vive en barrios normales (que podrían ser el nuestro) a la que le pasan cosas terribles. Lo mismo pasa en esta novela: la acción se desarrolla en un escenario cotidiano, urbano y próximo al lector.

Un punto muy interesante es la manera en que está tratada la prostitución en este libro. Por medio del personaje de Robin (compañera de trabajo de Lilly) Connelly nos acerca al sórdido mundo de esta chica. En ningún momento está tratado de forma obscena ni sucia; se usa para mostrarnos cómo se siente esta chica, lo atrapada que está en su propia vida y el conformismo que tiene por verse incapaz de dejarlo y empezar de nuevo. No le gusta la vida que lleva, pero se ha acomodado en la rutina y se aferra a ella para seguir adelante. Por medio de ella Henry va tirando del hilo, yendo de pista en pista hasta que se encuentra atrapado en la tela de araña y ve cómo no sólo su vida está en peligro sino también su proyecto.

De golpe y porrazo, Henry pasa de ser el chico que tan sólo intenta ayudar, a ser el máximo sospechoso de la [más que probable] muerte de Lilly. Si todo esto llega en manos de los medios, la publicidad para su empresa será letal y todo se irá al traste (pues dependen de la financiación de gente muy poderosa para llevar a cabo su proyecto, de modo que un sólo paso en falso y todo se hará pedazos).Vemos las múltiples carencias del sistema y somos testigos de lo fácil que es manipular la verdad para darle la vuelta. Sabemos que Henry es totalmente inocente y, sin embargo, todas las pruebas lo incriminan a él. Llega un momento en el que desconfía de todo el mundo ya que es evidente que todo el asunto es una gran conspiración en su contra.

Es una sensación con la que todo el mundo se puede identificar: saber que tienes razón y no encontrar la manera de demostrarlo. Además, en esta novela el peligro no viene en forma de enemigo tangible. No hay un villano concreto con rostro y personalidad: es un peligro que flota en el aire, que se manifiesta por medio de sicarios, situaciones límite y pruebas manipuladas para inculpar a Henry, pero no hay un típico malo convencional: la conspiración contra Henry es el enemigo y, hasta el final, no veremos quién es la mente pensante que la ha urdido. Todo eso le añade todavía más intriga y suspense: no saber a qué te enfrentas, no poder ver la cara del enemigo, no poder luchar contra algo concreto.

El argumento está magistralmente desarrollado y, a partir de una premisa tan simple como que te asignen un número de teléfono que había pertenecido a otra persona o recibir una llamada equivocada, Connelly crea un thriller espectacular sin alejarse nunca del terreno de lo real y lo verosímil. No hay explosiones, ni persecuciones en coche, ni huidas por tejados ni escenas de película de acción. En todo momento el protagonista actúa como una persona normal que se ve abocada a una situación límite y tiene que usar su ingenio para sobrevivir. Toda esta "cotidianidad" no le resta ni un ápice de interés y emoción a la historia (lo cual demuestra que no hacen falta grandes escenas ni escenarios exóticos para crear suspense: toda la acción de esta novela transcurre en la cotidianidad de una gran ciudad).

Una de las cosas que le añade mucha rapidez y fluidez a la historia es (además de la excelente prosa de Connelly) el marco de tiempo en el que transcurre la acción: días, ni tan siquiera una semana. Al estar los acontecimientos tan cercanos en el tiempo y la acción tan condensada, todo es mucho más trepidante. La duración es perfecta: 347 páginas. No se hace ni corto ni largo: dura lo que tiene que durar y punto (odio los libros tipo ladrillo; por muy buenos que sean, si duran más de 400 páginas suelo acabar aborreciéndolos). Además, la trama es fácil de seguir porque no hay ramificaciones (algo que yo considero un peligro ya que, si el autor no sabe hacerlas bien, pueden destrozar por completo una novela). Con ramificaciones me refiero a historias paralelas a la trama central que despistan y confunden al lector, con muchísimos personajes e historias que transcurren junto al argumento principal como si fueran afluentes. (Mary Higgins Clark lo hace constantemente y es por eso que huyo de sus novelas como de un tornado). En esta novela hay una trama sencilla y lineal, fácil de seguir, aunque no por ello menos interesante y adictiva.

Género

Un thriller de los pies a la cabeza; de la primera página a la última. Si sois amantes del género, tenéis que leer esta novela porque es más que posible que os guste. Tiene todos los elementos que deben tener las novelas del género (intriga, sensación de peligro y suspense y situaciones que dejan al lector sin aliento) y reúne las características necesarias para este tipo de libros: es trepidante porque tiene un ritmo narrativo y argumental muy rápido, es un page turner porque una vez que lo empiezas no puedes soltarlo y es absorbente porque hace que te sumerjas en la historia y te quedes absorto, sin ser consciente de lo que pasa a tu alrededor. Además, cumple las premisas argumentales de este tipo de libros: coge a un personaje normal y corriente y enfréntalo a una situación límite y extraordinaria, que haga de su vida un caos y hazlo luchar por sobrevivir.

Opinión personal

Hay libros que me gustan mucho y, cuando me preguntan si los recomiendo, digo que sí. Hay otros libros que me gustan tanto que, a la hora de recomendarlos, no digo "sí" sino "¡¡Sí, sí, sí!! Ya estáis tardando en leerlo". Éste es uno de esos libros. Uno de los mejores thrillers que he leído en mi vida y, sin duda, el mejor de Connelly. Curiosamente, es uno de los libros de Connelly que más críticas ha recibido por parte de sus lectores incondicionales. Leyendo algunas de las críticas me da la sensación de haber leído un libro totalmente diferente al que han leído las personas que las emiten. A mí me ha parecido perfecto; ha sido como un libro hecho a mi medida. No puedo más que recomendarlo encarecidamente porque se tiene que leer para poder disfrutar de lo magnífico que es. No soy en absoluto lectora incondicional de Connelly (ya he dicho que me he topado con novelas suyas con las que, simplemente, no he podido) pero esta novela es, para mí, una obra maestra. Un libro de los que enganchan y se devoran en un santiamén. Si queréis disfrutar de un buen thriller, éste es vuestro libro.

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