Lo último de C.Pérez de Tudela

Descubre la última aventura de Daphne McGraw tras "Disparatado Asesinato en el Upper East Side".

Vuelve C.Pérez de tudela

"Extraña luna de miel", la apuesta más irreverente y provocativa del autor de la trilogía "Los Misterios de Daphne".

Un manual para tu día a día

Un libro que te cambiará la vida y te enseñará a cómo hacertela más fácil.

sábado, 4 de abril de 2015

Reseña: Nunca es demasiado tarde, princesa - Irene Villa

Después de la decepción con "No me iré sin decirte adónde voy" llega una gran sorpresa: "Nunca es demasiado tarde, princesa". 

Lo cierto es que este libro me encontró a mí más que yo a él. Curiosamente, el día anterior a nuestro encuentro en una tienda de libros de segunda mano vi una entrevista a su autora en el programa "Cuarto Milenio".

La autora del libro es Irene Villa, famosa por haber sobrevivido junto a su madre a un aparatoso atentado de ETA en los noventa en el que perdió las piernas. Desde entonces, como no podía ser de otro modo, Irene Villa ha tenido que luchar por salir a flote y por adaptarse a una vida en silla de ruedas.

Bien, pues el libro trata sobre eso. Sobre la superación y la actitud positiva. 

La novela en sí trata sobre la misma Irene Villa, su marido y amigos... Pero lo original de ésta es que con el pretexto de organizar una comida con los amigos, el libro transcurre de capítulo en capítulo explicándonos la historia de superación personal que se esconde detrás de cada uno de esos amigos que asisten a la comida organizada por Irene.

El libro es ameno y, no por ello, bastante profundo. Repleto de reflexiones y muy bien hilvanado. Si con "No me iré sin decirte adónde voy" me queje de que estaban muy mal intergrados los fragmentos de crecimiento personal, en este debo decir todo lo contrario. Es tan natural la manera de aleccionarnos sobre esos temas que no te resulta en ningún momento pesado o parapetado.

Es un libro que recomiendo 100%, no sólo por su fácil lectura, sino por su bonito mensaje.

Creo que todos de vez en cuando necesitamos una dosis de reflexión respecto algunos temas no cotidianos y este libro con creces nos los plantea.
Le doy un 8 de 10.

viernes, 3 de abril de 2015

Reseña: Aniversari - Alba Sabaté

Sinopsis:

“L’Antònia celebra l’aniversari amb el seu marit Frederic, en una casa amb jardinet a la part alta de Gràcia. Tenen una filla a Londres que aviat els farà avis, i de tant en tant recorden el fill que van perdre de petit. Durant quaranta-dos anys el matrimoni va treballar en una botiga de queviures que ara porten uns paquistanesos. El barri ha canviat molt, Barcelona no s’acaba mai i la vida se’ls engruna a les mans. Amb més gestos que paraules, l’Antònia i el Frederic fan el mapa de les seves vides. Amb una prosa precisa i clara, Aniversari ens acosta la vellesa tal com és, a estones tendra i a estones cruel”.

Opinión:

Este libro es uno de esos libros que tal vez te pasarían inadvertidos entre las estanterías de una librería, pero que gracias a los paseos por los pasillos de las bibliotecas puedes encontrar oculto entre tantos otros ejemplares. En este caso porque estaba expuesto como novedad reciente en la biblioteca y me llamó la atención su portada, tal vez nada significativa para otros, pero para mí, que soy un poco sensiblona, me atrajo ese contraste entre la tristeza de la casa gris y la luminosidad del globo rojo, algo así como un poco de luz dentro de la decadencia. Y eso es lo que me he encontrado entre sus páginas.

La Antonia y el Frederic son un matrimonio con muchos años a cuestas de convivencia y unos cuantos más en sus propias espaldas, que ven día a día como la vida se les escapa entre las manos y ellos se acercan inexorablemente al ocaso de sus vidas. Dentro de ellos siguen estando esos jóvenes que fueron, con sus deseos y necesidades, con sus responsabilidades y sus secretos, pero que tan solo encuentran en lo más profundo de su interior. Son espectadores y protagonistas de su propia decadencia y la de su pareja pero con fugaces destellos del disfrute de las cosas pequeñas que aún saborean en su día a día.

A punto de ser abuelos y ejerciendo de canguros del bebé de los pakistanís que regenta la tienda que tiempo atrás llevaron ellos mismos, conectan de tanto en tanto con los recuerdos del bebé que ellos perdieron. Antonia, que no ha superado la muerte de su hijo, y ahora que su mente comienza a tener lagunas espaciales y de tiempo, confunde a Ramzi, el bebé que cuida, con el suyo propio y el dolor de la pérdida renace de nuevo.

La historia tiene mucho contenido de ternura, con la visión de ese matrimonio de ancianos que se aman a pesar de las dificultades que han vivido, que se cuidan mutuamente y que intentan ocultarse el uno al otro el deterioro físico en el que están cayendo para no hacer sufrir al otro.

Pero también tiene otro factor importante que es el de la reflexión, que como lector, y al igual que se hacen los protagonistas, te haces tú mismo al leerlo, que es del imparable paso del tiempo que a todos nos alcanza tarde o temprano y que transforma nuestro cuerpo y nuestra mente hasta el punto de que a veces no podemos reconocer en lo que nos hemos convertido mientras que en nuestro interior permanece muy viva la persona joven que un día fuimos.

No es un libro que hable de cosas profundas ni con frases rimbombantes, sino que es el desmenuce del día a día y el de las cosas cotidianas, de esos actos que nosotros mismos hemos hecho mil veces y de las rutinas que todos mantenemos.

Una lectura agridulce pero cargada de ternura.

Escrita por Montse

miércoles, 1 de abril de 2015

Reseña: Elizabeth ha desaparecido - Emma Healey

Ficha Técnica:

Autora: EMMA HEALEY
Nº de páginas: 320 págs.
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: DUOMO EDITORIAL
Lengua: CASTELLANO
ISBN: 9788415945185

Sinopsis:

“«Sin noticias de Elizabeth». Maud está convencida de que su amiga ha desaparecido, pero nadie le cree. Tiene setenta años y su contacto con la realidad no es el mismo de antes. Hay papelitos por toda la casa: listas de la compra y recetas, números de teléfono, apuntes sobre cosas que han ocurrido. Es su memoria de papel, que impide que Maud olvide las cosas. Y ahora tiene en sus manos una nota con un simple mensaje: «Elizabeth ha desaparecido». Es su letra pero no recuerda haberla escrito. ¿Qué le ha sucedido? Maud está segura de que su amiga podría estar en peligro. Encontrarla se convierte en una obsesión que la lleva a rememorar la desaparición de su hermana en Londres durante la Segunda Guerra Mundial”.

Opinión:

Cuando escogí este libro para ser presentado en el Club de lectura de la librería pensaba encontrarme con un libro tipo thriller o de misterio, y lo que me he encontrado al leerlo ha sido con una novela que no tiene un claro encasillamiento literario, pero que es una autentica joya.

Escrito en primera persona, su protagonista, Maud, nos acompaña de la mano en la búsqueda de su amiga “desaparecida” Elisabeth, pero permitiéndonos a la vez que nos adentremos en su compleja memoria, o más bien en su creciente falta de ella. Maud padece alzheimer en una fase media al principio de la historia, aún le es posible vivir en su casa rodeada de sus cosas conocidas aunque al cuidado de su hija y de varias asistentes que se velan por ella. A medida que la historia avanza, también avanza el desapredizaje en el que se adentra cada vez más su mente. Gracias a ella vivimos como espectadores de lujo esta desconcertante etapa de su vida, donde todo son lagunas y espacios en blanco que cada día que pasa van en aumento, su desconcierto ante las situaciones que no comprende o ante el vacio de las cosas más básicas que va olvidando, pero a la vez tenemos el privilegio de adentrarnos en sus recuerdos e ir desentrañando el misterio que envolvió durante años la desaparición de su hermana cuando ella apenas era una niña.

Cada vez que Maud intenta desentrañar el misterio de la desaparición de su amiga algo conecta con su memoria, un olor, un color, una sensación, una imagen… y nos vemos retroceder en el pasado recién acabada la segunda guerra mundial cuando todo era aún destrucción y racionamiento, y vivimos junto a ella la misma vida que vivió junto a su familia, el mismo desespero e incredulidad ante la desaparición de su hermana Sukey cuando apenas hace un tiempo que ha contraído matrimonio, la inagotable búsqueda por parte de sus padres y de ella misma, los callejones sin salida que les llevan a ninguna parte, las sospechas ante las que se enfrenta intuyendo quien puede haber sido el responsable de su desaparición, las dudas ante sí estará muerta u oculta en algún lugar.

Un libro adictivo, que te engancha desde la primera línea, te conmueve y mantiene el misterio hasta la última página. Con unos personajes totalmente reales y próximos, y una protagonista que enternece y enamora a partes iguales.

Solo una pega puedo ponerle, y es su final. A mí al menos me ha dejado con alguna duda, pues no me ha quedado claro quién fue al final el responsable de la “desaparición” de Sukey, ya que en el aire queda un halo de misterio.

Escrita por Montse


lunes, 30 de marzo de 2015

Reseña: El príncipe de la Niebla - Carlos Ruíz Zafón

Ficha Técnica:

Autor: Carlos Ruíz Zafón
Nº de páginas: 200 págs.
Encuadernación: Tapa dura
Editorial: PLANETA
Lengua: CASTELLANO
ISBN: 9788408067610

Sinopsis: 

El nuevo hogar de los Carver está rodeado de misterio. En él aún se respira el espíritu de Jacob (Roland), el hijo de los antiguos propietarios, que murió ahogado en la orilla del mar. Las extrañas circunstancias de esa muerte sólo se empiezan a aclarar con la aparición de un diabólico personaje: el Príncipe de la Niebla, capaz de conceder cualquier deseo a una persona a un alto precio…

Opinión:

Hasta el momento no había leído nada de Carlos Ruíz Zafón (¡Valeeee! Acepto que es todo un sacrilegio) y el pasado fin de semana me estrené con "El príncipe de la niebla". La verdad es que empecé a leer sin saber exactamente de qué iba o cómo se iba a desarrollar la historia. Estas pasadas navidades me regalaron la trilogía y por una cosa o por otra se había ido quedando ahí el libro sin que lo empezase (supongo que sus 890 páginas han tenido algo que ver). El caso es que aprovechando el fin de semana de lluvia decidí empezar el libro y... ¡me ha encantado! 

Me ha gustado la historia, la manera de narrar del autor, el lenguaje, las imágenes que crea, el ambiente a medio paso entre cuento y novela... ¡todo! 

Lo cierto es que ha sido una gran sorpresa para mí. No sé por qué pero siempre me había dado mucho palo ponerme a leer a Ruíz Zafón.

Así que bueno... se podría decir que me he desvirgado con "El príncipe de la niebla". La historia, resumiendo (ya que os pongo al principio la sinopsis), es la de una pareja de hermanos que se mudan de la ciudad a un pequeño pueblo costero y allí traban amistad con un chico del lugar que esconde un GRAN secreto; de fondo hay una criatura sobrenatural que los acoso, un extraño circo de figuras de piedra, un barco hundido, un faro... Como veréis, elementos fantásticos por doquier. 

No sabría decir a qué tipo de público va dirigida, sin embargo, no se puede obviar el marcado estilo juvenil de la novela.

Resumiendo, resumiendo, resumiendo... 100% Recomendable.

Le doy un 8 sobre 10.

sábado, 28 de marzo de 2015

Reseña: Viajo sola - Samuel Bjork

Sinopsis:

“Un hombre sale a pasear con su perro para recuperarse de la resaca y de sus problemas de conciencia. De repente el perro sale corriendo entre los árboles. Allí el hombre descubre a una niña que cuelga de un árbol, balanceándose sobre el suelo. Con una mochila escolar en la espalda y un cartel alrededor del cuello que dice «Viajo sola». 

El inspector de policía Holger Munch se encarga del caso y no tarda en darse cuenta de que va a necesitar la ayuda de su excolega Mia Krüger. Sin embargo, Mia, que siempre había sido una chica sana, ahora parece estar enferma. Realmente enferma. Holger Munch acude a su casa para pedirle que vuelva al servicio activo. No tienen ni la más remota idea de lo que les espera”.

Opinión:

Para los amantes de la novela negra-policíaca este es un libro que no os podéis perder. La tensión se mantiene de principio a fin, aumentando a medida que se va avanzando en la lectura. Los capítulos cortos que van cambiando de escenario hacen que la atención del lector se mantenga atrapada sin poder despegarse de sus páginas. Y el final, contrariamente a lo que suele pasar con este tipo de historias, que tras mantenerte en tensión durante todo el libro se resuelven en un plis plas, no es lo que sucede con este en concreto. La resolución se toma su tiempo con lo que el lector puede disfrutar sin la sensación de que todo se ha resuelto demasiado rápido.

Muchas situaciones simultáneas que te hacen estar atento para intentar ligarlas unas con otras y que hacen que la trama vaya dando giros y que no puedas hacerte una idea clara del porqué de lo que está sucediendo.

Hay una situación, que no os diré cual para no desvelar demasiado, que para el lector es clarísima de que va a suceder, y que por el contrario los protagonistas no son conscientes de ello, eso hace que la tensión también aumente, te entran ganas de entrar dentro de la acción y decir ¡cuidado, que se os escapa este detalle! Y respiras aliviado cuando ellos llegan a la  misma conclusión y toman medidas, aunque también tengo que deciros que no les sirve de demasiado.

Los protagonistas muy bien dibujados, para nada héroes ni heroínas, sino personajes de carne y hueso con sus miedos y miserias.

En definitiva, un libro de 554 páginas que se lee de corrido porque no puedes dejarlo para más tarde. Así que si lo leéis, buscaros un día en el que le podáis dedicar toda vuestra atención.


 Escrita por Montse

Reseña: Galveston - Nic Pizzolatto

Sinopsis:

“El texano Roy Cody, alto y corpulento, con barba y melena, sombrero de ala ancha y botas de cowboy, lleva unos años ejerciendo de matón profesional en Nueva Orleans. Es un tipo tranquilo, capaz de ver el lado filosófico de las cosas, a la vez comprensivo e implacable. Pero el mismo día en que le diagnostican un cáncer avanzado, mientras bebe unos whiskys y sin haber comentado todavía la aciaga noticia con nadie, intuye que su jefe, el poderoso extorsionador Stan Ptitko, quiere quitárselo de encima, y que el trabajo que le acaba de encargar Stan y que debe llevar a cabo esa noche, una de sus rutinarias visitas de intimidación, es una trampa.
Violenta y lírica, sórdida y poética, salvaje y conmovedora, Galveston es una extraordinaria novela policíaca al mismo tiempo canónica y heterodoxa, un salto adelante que rompe los moldes del género con una historia trepidante, ambientada en paisajes desolados y protagonizada por personajes que huyen pese a saberse condenados, antihéroes que lo han perdido todo excepto la dignidad”.

Opinión:

Estoy acostumbrada a leer novelas policíacas pero exactamente ésta no sabría catalogarla como tal. Sí que tal vez tiene un cierto deje policíaco con sus matones y mafiosos, pero es más bien una novela narrativa donde se ponen de manifiesto los impulsos más básicos de supervivencia del ser humano juntamente con todos los sentimientos humanos más conmovedores que puedan exteriorizarse.

Una historia contada en primera persona donde se mezclan la poesía la violencia, lo conmovedor y lo ruin, ambientada en unos paisajes desolados y míseros, con unos personajes sórdidos y unos protagonistas marcados por la intolerancia de la vida, pero que a pesar de la dureza que les ha tocado vivir, son también capaces de ser sensibles y compasivos.

Su protagonista principal, Roy, un tipo duro, un matón de poca monta que se mueve en ambientes decrépitos y decadentes, verá como su vida se vuelve del revés cuando está a punto de morir por una encerrona que le han preparado y en la que se monta una autentica carnicería. Pero de allí no saldrá solo, saldrá acompañado de una adolescente de 18 años a la que acaba salvando la vida y a la que quedará ligado sin proponérselo.

Los capítulos actuales y los del pasado se van alternando, con lo que el lector se va adentrando en la trama a saltos, con un ritmo de lectura lento pero no pesado, sino todo lo contrario, no suceden demasiadas cosas pero las que suceden son trepidantes. Te atrapan desde el principio y no te dejan descansar hasta haber acabado su lectura.
En algunas críticas a este libro he encontrado algunas de muy duras, tales como que a los que nos ha gustado esta novela tendríamos que hacérnoslo mirar. La verdad es que a mí me ha gustado (y no me avergüenza reconocerlo). No sé lo que opinaréis vosotros cuando lo hagáis, eso sí, si esperáis encontraros una novela negra, tal como la editorial Salamandra la denomina o policíaca al uso como al género literario en la que se le encasilla, os vais a llevar una decepción, tal y como he dicho al principio es una obra narrativa con algún que otro asesinato, pero éstos no son el centro de la obra, sino todo las vivencias que rodean a sus protagonistas.


Ya sé que cada cual tiene sus gustos personales, pero la verdad es que yo os la recomiendo. Si alguno de vosotros la lee, espero que compartáis las sensaciones que os ha causado y hagáis una crítica constructiva.  

Escrita por Montse

Reseña: No me iré sin decirte adónde voy - Laurent Gounelle

Ficha Técnica:

Autor: LAURENT GOUNELLE 
Nº de páginas: 384 págs.
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: PLANETA
Lengua: CASTELLANO
ISBN: 9788408100652

Sinopsis: 

Alan es un joven que ha perdido el amor de su vida y las ganas de vivir. Cuando está a punto de saltar de la Tour Eiffel, un desconocido se le acerca para proponerle un experimento: seguir todo lo que le diga para crearse una nueva oportunidad de vida completa. Alan acepta y se embarcará en diferentes pruebas que lo conduci rán a ser él mismo y libre en cada situación vital. «- ¿Mi primera tarea? - Si, tu primera misión, si prefieres. Lo que deberás hacer mientras esperas nuevas instrucciones. - No sé si lo entiendo... - Has vivido cosas que se han quedado, de alguna manera, grabadas, condicionando la manera en la que ves el mundo, la manera de comportarte, tus relaciones con los demás, tus emociones...El resultado de todo esto es que esto no funciona, por hablar claro. Te causa problemas y te hace ser infeliz. Tu vida será mediocre mientras la vivas así. Hay que hacer, pues, algunos cambios. [...] Es necesario que vivas una serie de experiencias que hagan evolucionar tu punto de vista, que te lleven a superar tus miedos, tus dudas y tus angustias... ¿Sabes, Alan? La vida es larga y aburrida cuando no la vivimos como querríamos.» Sumergiendo a los lectores en la mágica atmósfera de un verano parisino, No me iré sin decirte adónde voy es un extraordinario viaje a través de los sentimientos y las acciones que definen nuestra vida. Una novela certera, extraordinaria y optimista que te cambiará para siempre, basada en una extraordinaria historia real: la de todos nosotros.

Opinión:

Desde que esta novela fue publicada en 2011 la tenía entre mis lecturas pendientes y nunca le llegaba el momento… Bien, pues el momento llegó. Llegó y, brevemente, se fue por donde había llegado. 

La novela, resumiendo muy mucho, va sobre un pobre diablo que un buen día decide suicidarse lanzándose desde lo alto de la torre Eiffel. Lógicamente, sino no habría libro, es disuadido por un extraño personaje que le propone un extraño trato: Ayudarte a que encuentre la felicidad. A grandísimos rasgos, el planteamiento de la novela es éste. 

La narración, en la gran mayoría de los capítulos, es en primera persona (lo cual ayuda a entrar en el personaje) y suelen ser capítulos más o menos extensos. Y digo más o menos porque en eso el libro es muy irregular; de repente el capítulo puede tener cuatro páginas para seguidamente tener quince. Eso, a mi parecer, rompe el ritmo del libro y estresa a los ansiosos (¡presenteeee!). 

Por otro lado, una cosa que no me ha gustado es la poca naturalidad con la que están introducidos los fragmentos de autoayuda que componen la historia. En ocasiones me ha parecido incluso como si el autor hubiese ido cortando y pegando contenido de autoayuda / crecimiento personal entre los diálogos del protagonista y el misterioso maestro que tiene que cambiarle la vida. Sin embargo, pese a la poca naturalidad de dichos fragmentos, la trama es entretenida una vez está planteada (hasta la página 180 de 390 la historia en sí no arranca). 

Debo confesar que hacia la página 140 estuve a punto de desistir (pero tengo la manía de no dejar nunca un libro sin acabar) y gracias al tesón (y a mi neurosis obsesiva ya mencionada respecto a la conclusión de los libros) he logrado disfrutar de la historia que plantea el libro. La novela mejora muy mucho superado su ecuador. Así que amigos/as, ¡aguantadla hasta el final! 

Es ligera (pese a que pretende ser profunda) y entretenida. Encuentro que algún toque de humor hubiese mejorado la cosa. Sin embargo, le doy un 6,7 sobre 10. ¡A seguir leyendo!

sábado, 3 de enero de 2015

Presentación: Extraña Luna de Miel - C.Pérez de Tudela



Extraña Luna de Miel - Capítulo 1

El ambiente de la estancia es absurdamente sofocante y estoy sudando lo mismo que sudaría en una clase de spinning; o lo que es lo mismo…
¡Me estoy deshidratando por culpa de este horroroso vestido de dama de honor!
De repente; mosqueada, irritada, sudada y toda una larga lista de adjetivos negativos acabados en ‘ada’… rebusco en el interior de mi bolso la pitillera y me pregunto: «¿Se enfadará Dios si me fumo un cigarrillo aquí?»
Justo cuando mi sentencioso sentido común está a punto de dar respuesta, me topo con la petaca. A continuación, antes incluso de tener tiempo para formularme la misma preguntita pero esta vez en referencia al alcohol, doy un sorbo. Al acabar pienso: «¡Mala idea, Andy! Muy, pero que muy, mala idea… ¡bonita!»
 En ese preciso instante, lamentando haber bebido antes de la boda de mi mejor amiga, me acerco al espejo de cuerpo entero que se encuentra ubicado en el extremo opuesto de la habitación y me observo.
Sin romperme demasiado la cabeza, rápidamente llego a la conclusión obvia: “Este vestido fue diseñado para que la novia parezca muchísimo más guapa”.
Creedme, es completamente horroroso. Vergüenza me daría —si la tuviese— pasear por la iglesia con él puesto.
Frente al espejo todavía, me echo un último vistazo y concluyo que para los treinta y nueve más uno que tengo no estoy nada mal. Añado: Para el fiestón que anoche nos pegamos tengo un aspecto más que aceptable. Verme así de divina hace que súbitamente me eche a reír y pienso: «¡Broderick, tú te lo pierdes!»
Tras recordar el temita de la ruptura con el susodicho vía whatsapp decido darle un segundo sorbo a la petaca; obviamente sin ánimo de ofender al Señor.
En ese momento la puerta de la habitación se abre y entra Julie, la futura novia:
—Andrea, ¡necesito tu ayuda! —exclama aproximándose.
Lo cierto es que su vestido es mucho más bonito que el vestido con el que me casé yo. «¿Puede que fuese el vestido el que gafó mi matrimonio?», pienso a la vez que me pregunto qué será lo que le pasa.
—¿Qué sucede?
—¿Estoy haciendo bien? —pregunta de sopetón; está muy agitada—. Es decir, ¿quiero hacer esto? Entiéndeme, quiero a Larry y estoy enamorada de él, pero…
Antes de que formule el resto de la frase —que yo creo que hubiese acabado así: ‘… ¿quiero casarme con él?— la interrumpo.
—Julie, es normal que ahora estés nerviosa. Es lógico que tengas dudas. Yo también las tuve…
—¡Y tu matrimonio fue todo un desastre!
Es cierto que no soy la más adecuada para aconsejarle a nadie que se case. Sí, tiene razón en referencia a lo de mi matrimonio, pero también es verdad que no sería cortés por mi parte animarla a que anule ahora mismo la boda.
Tratando de no transmitirle ni un ápice mi amargura hacia el género masculino —que es harto famoso entre mis conocidos—, trato de hallar argumentos suficientemente convincentes para que desfile tranquila hacia el altar.
—Sí, cierto. Mi matrimonio con Armand fue un error. Pero precisamente por ello puedo decirte que el tuyo…
—¡Me acosté con Brian! —confiesa de sopetón—. El stripper, ¿le recuerdas?
—Vagamente… —digo tratando de ponerle cara.
Sinceramente, sólo recuerdo su culo y su paquete. Y me atrevería a jurar que todo este lío de anular la boda en el último momento es por culpa de ambos.
—Andrea… me acosté con él, ¡me acosté con un completo desconocido! ¡¿Qué hago?! ¿Crees que debería posponer este despropósito? —exclama haciendo aspavientos por toda la habitación—. Todos mis familiares están ahí —dice señalando la puerta—, y yo aquí, dudando… no sé qué hacer. De verdad que no lo sé, ¿tú qué harías?
—Lo primero que te aconsejo es que te sientes y te relajes —digo mientras rescato la petaca una vez más del fondo del bolso—. Ten, dale un trago. Te vendrá bien, ya verás.
—Creo que me he enamorado… —dice tras darle un sorbo considerable.
—Trae aquí, loca —digo arrebatándole la petaca y dándole de nuevo un sorbo—. No digas tonterías, ¿cómo te vas a haber enamorado?
—Ha sido un flechazo… —dice dejándose caer en una silla—. ¡Ay! ¡Estoy hecha un lío!
—Julie, escucha. Estás confusa; lo cual es completamente normal dadas las circunstancias. Casarse es algo importante. Es lógico que tengas dudas. Pero créeme, Larry y tú estáis hechos el uno para el otro. Lo que pasó ayer no es más que un desliz, una equivocación insignificante causada por los nervios de la boda y el alcohol de garrafón que bebimos anoche. Nada más.
—¡Incluso he pensado en fugarme con Brian a mi luna de miel! —dice echándose a llorar.
—Qué tontería… ¿cómo ibais a hacer semejante estupidez? Además, los billetes son nominales. Tu otro billete estará a nombre de Larry… —digo reflexionando sobre la gravedad de lo que me acaba de decir.
—Eso no hubiese sido un problema. ¿Ves? —dice mostrándome los billetes que se saca del interior del vestido—. Son billetes abiertos, lo compré así por si acaso.
—¡¿Por si acaso qué?! —Ahora sí que estoy algo nerviosa. La extraña actitud de Julie y los lingotazos de güisqui que llevo en el cuerpo están haciendo que se me vaya un poco la cabeza—. Trae eso aquí —digo arrebatándole los billetes—. Esto te lo guardaré yo hasta que acabe la boda. No vaya a ser que decidas hacer una estupidez de la que luego te arrepientas.
—Así que ¿tu consejo es que me case?
—Está bien, hagamos lo siguiente: Sal ahí, desfila hasta el altar, mira directamente a los ojos de tu prometido y si después de eso aún sigues teniendo dudas sal corriendo. Hagas lo que hagas yo te apoyaré.
—¡Está bien! —dice poniéndose en pie—, tú ganas. Nos vemos en el altar.
A continuación sale de la habitación cabizbaja y de nuevo me quedo sola.
Justo cuando estoy a punto de ir hacia la capilla mi teléfono móvil empieza a sonar y pienso: «¿Será Broderick pidiendo disculpas por haberme plantando a través de un mensaje de texto?»
Seguidamente miro la pantalla y compruebo que no es él, es un número de teléfono que no identifico.
—¡Andreaaaaaaaa! —Instantáneamente reconozco la voz—. ¿Dónde narices te has metido? ¿Te has vuelto loca o qué? ¡Ya estás hablando o…!
—Buenos días para usted también.
Es Gideon Pierce, mi jefe.
—¡¿Encima tienes la osadía de recochinearte de mí?! ¿Se puede saber dónde estás? ¡¿Dónde está mi dinero?!
«¡Mierda! El dinero…» Ayer con las prisas de la despedida de soltera olvidé pasar por el banco e ingresarlo: «¡Bien, Andrea! ¡Bien! De esta seguro que te echa…»
Antes de proseguir con la conversación de repente recuerdo que estuve jugueteando con él mientras el stripper se despelotaba. Acto seguido me pregunto: «Andy, no le pondrías el cheque en el tanga, ¿verdad?»
—Verá señor Pierce, no se lo creerá pero… —Inconscientemente hago una pausa antes de inventarme una excusa—. ¡Ayer fui víctima de un atraco!
—¿Cómo? ¡¿Te han robado mi dinero?!
—Yo estoy bien, gracias por preguntar. Su dinero está sano y salvo —Tras decirlo pienso: «Espero que así sea»—. El caso es que hoy es mi día libre y…
—¡¿Y qué?! ¡Eh! ¿Qué?
—Que hoy me será absolutamente imposible ingresarlo.
—Lo que yo te diga, te has vuelto completamente loca. ¡Eres una irresponsable! ¿Dónde está el cheque?
—En mi bolso —respondo deseando de todo corazón que así sea.
—¡¿En tu bolso?! ¡¿Cómo que en tu bolso?! ¡Es un maldito cheque al portador! ¡Un jodido cheque de un millón de libras! ¡Eres una inútil!
—Lo sé, lo sé… no se preocupe. El talón está a buen recaudo. No le pasará nada a su dinero, descuide.
—Más te vale porque si no te aseguro que habrás deseado no conocerme.
Dicho lo cual, cuelga y durante algunos segundos pienso que realmente desearía no conocerle. Si no fuese porque una ha de comer os aseguro que no aguantaría diariamente a semejante gilipollas.
Tras la desagradable llamada, y justo antes de encaminarme hacia la capilla para cumplir con mi deber como dama de honor, doy el último sorbo a la petaca y dejo que el güisqui fluya lentamente por mi esófago aportándome la justa energía que necesito para afrontar el momento.
 Voy hacia el bolso y compruebo que el dichoso cheque esté ahí.
Afirmativo, está ahí. «Te has salvado por los pelos, Andy», me digo recomponiéndome y abandonando la estancia.
La capilla está repleta de familiares sorprendentemente peripuestos que esperan ansiosos a que el enlace dé comienzo.
La mayoría de gente cree que los invitados asisten de buen grado a las bodas y que les encanta el pasteleo sentimentaloide que representa la ceremonia, pero no. Lo único que gusta de las bodas es el banquete; el banquete y la barra libre. Todo lo demás es detestable.
Los invitados sonríen por puro compromiso. De hecho, desde dónde estoy ubicada ahora mismo, al lado derecho del altar —Junto a las otras damas de honor pre-adolescentes—, se ven muchísimas de esas sonrisas de compromiso. Tantas como familiares hay en la iglesia.
De repente se abren las puertas y entra Larry. Reconozco que está guapo, aunque si no lo está hoy que es su boda ya me diréis cuándo lo estará.
Éste, rápidamente, avanza hasta dónde estoy y se ubica frente a mí, en el lado izquierdo del altar. Me saluda con un gesto de cabeza casi imperceptible y yo hago lo mismo.
Larry nunca ha sido santo de mi devoción y nuestra relación ha sido más bien fría, pero juro que lamentaría que Julie lo plantase en el altar. Por muy snob, soberbio y creído que sea no se merece eso.
De pronto la vibración del teléfono móvil en el bolsillo del vestido desvía mi atención y, curiosa, con disimulo compruebo de quién se trata. Es un mensaje de texto de Broderick. Ver el sobre del mensaje y su nombre al lado hace que el estómago me dé un vuelco.
«¿Querrá hacer las paces? ¿Se lo habrá pensando y vendrá a Formentera?» El mensaje dice así: Quiero que recojas tus cosas y que te marches del piso, estaré fuera todo el fin de semana, el lunes espero no encontrarte.
A continuación un torrente de sentimientos encontrados cae sobre mí en cascada. Cae con tanta intensidad que ni me percato de que Julie ya está desfilando hacia el altar al son del Mesías de Händel. Haciendo un esfuerzo sobrehumano, reprimo las ganas de echarme a llorar y observo a mi amiga que ya está frente a Larry.
 Seguidamente, me concentro e intento descifrar el semblante del novio pero lo único que veo es el cogote de Julie. De pronto, sin previo aviso, se echa el velo hacia atrás y dice:
—¡No puedo hacerlo! ¡No puedo hacerlo! —Se gira hacia mí y me dice—: He hecho lo que me has dicho, pero nada. ¡No puedo hacerlo!
—¿Cómo? ¿Qué está pasando, Julie? —dice Larry echándome una mirada matadora.
—Lo siento, no puedo casarme contigo.
Tras soltar la bomba baja del altar y sale corriendo ante la atónita mirada de los invitados. Larry continúa frente a mí, parece que se haya quedado pegado al suelo.
—Tú… —dice señalándome—. Tú… ¡Maldita amargada de mierda! ¡Tú has provocado esto! ¡Has sido tú la que la ha animado a no casarse! Quién si no…
—Espera, te estás equivocando…
—¡No! —Hace una pausa para mirarme con más odio si cabe y prosigue—: Siempre lo había sospechado, pero ahora me ha quedado claro…
—¿El qué? —pregunto notando cómo brotan las primeras lágrimas.
— Que eres una amargada; material de desecho; una mujer absolutamente desechable; una completa desgraciada que no soporta que los demás sean felices… —A cada palabra que dice me hago más y más pequeña. Todo el mundo me está mirando, juraría que me odian—. ¿Estás contenta?
Sin responderle, bajo del altar, más o menos cómo Julie hace escasos minutos, y, de igual modo, salgo corriendo de la capilla. Una vez en el pasillo corro hasta llegar a la habitación dónde he dejado mis cosas.
Dentro, respiro profundamente y echo mano de la petaca.
«¡Está vacía, maldita sea!» —pienso a la vez que enjuago mis lágrimas con la manga del vestido.
Seguidamente, mi mirada se posa sobre la maleta; la que tenía preparada para salir de viaje junto a Broderick al acabar la boda. Antes de que me dejase, claro está. La miro y noto como una sensación de rabia incontrolable crece en mi interior.
Corro hasta el bolso y lo revuelvo buscando la pitillera. «¡Necesito un maldito cigarro!»
 Mientras, en mi cabeza se repiten una y otra vez las amables palabras de Larry, de mi jefe y del malnacido de Broderick: “Eres una amargada, material de desecho, una mujer desechable, una absoluta desgraciada que no soporta que los demás sean felices…”, “¡Eres una inútil!”, “Quiero que recojas tus cosas y que te marches del piso, estaré fuera todo el fin de semana, el lunes espero no encontrarte.”
—¡Basta ya, joder! —exclamo de repente—. Basta…
Agotada, rompo a llorar con amargura. Justo en ese instante, con la vista aún un poco nublada, una loca idea pasa por mi cabeza.
A continuación mi mirada se posa de nuevo en la maleta y poco después en los billetes de avión de la luna de miel de Julie. Sin pensarlo, cojo los pasajes, mi bolso y finalmente la maleta.
Mi última parada antes de dirigirme al aeropuerto es la habitación anexa; la estancia de preparación de la novia.
Entro, lentamente, tratando no ser vista, e ipso facto compruebo que no hay nadie.
«¿Dónde se habrá metido Julie?» —Me pregunto revolviendo la habitación. Acto seguido, en el interior de una maleta encuentro lo que estoy buscando y exclamo—: ¡Eureka, te encontré!
En ese instante, con los billetes de avión, la reserva del hotel a nombre de Julie y su pasaporte, una borrachera del quince y un cabreo de muerte… recuerdo el famoso cheque por valor de un millón de libras y me digo: «¡Ésta será una fantástica luna de miel! ¿Habrá algún banco cerca?»

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