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jueves, 23 de octubre de 2014

De Disney a Mediaset - C.Pérez de Tudela


Lejos quedaron aquellas historias sobre princesas que tanto éxito le reportaron a la factoría Disney en su momento. Tan lejos que me pregunto: «¿Qué fue de esas princesas? ¿Qué pasó con esa magia?» Porque magia; lo que viene siendo magia tal y como la conocimos… de ésa hoy en día queda más muy poca.

En un intento desesperado de averiguar qué había pasado con ellas me puse a investigar; sí, me puse a buscar de aquí para allá a ver si daba con alguna de ellas y ¿sabéis qué?:

Encontré algo parecido en diversos programas televisivos; concretamente programas de Mediaset.

Curioso, ¿no? Pues sí, encontré algo parecido a princesas en programas como: “Corina”, “Quién quiere casarse con…” o “Hombres, mujeres y viceversa”. Y claro, ¡me horrorizó!

Y seguro que estaréis pensando: «¡¿Pero qué está diciendo?! ¡Cómo van a ser esas las antiguas princesas de Disney!».

¡No os precipitéis! Dejad que os explique. Obviamente ninguna de las concursantes de esos programas es Blancanieves, La Cenicienta, Ariel, Jazmine o Bella. Y por supuesto, entre ellos no están John Smith, Aladin, Eduardo o Eric. Eso lo sé, pero… ¿no os habéis percatado que la película es la misma? Sí, el argumento es exactamente igual sólo que en la actualidad a las princesas se las llama chonis y a ellos canis.

Pero claro, no se puede generalizar. No en todos esos programas ellas son arrabaleras poco vestidas o ellos hombretones ciclados. También hay género dentro del género «Cuento de hadas contemporáneo». Por ejemplo, “Granjero Busca Esposa” bien podría ser el reality televisivo de Gastón, el pretendiente de Bella. En ese caso y en el de “Quién quiere casar con…” estaríamos hablando de historias de príncipes y princesas frikis. ¡Qué oye! También tienen derecho a vivir sus historias de amor, ¿no?

Pero en la actualidad no sólo los príncipes y princesas de Disney han dado el salto a Mediaset, no, también han traspasado al umbral de la tele otros personajes igualmente conocidos por todos nosotros. Verás, si cogemos por caso el programa “Hombres, Mujeres y Viceversa” podrás ver que Emma García, la presentadora, ¡es la nueva hada Madrina!

Y bueno, el personaje que conocíamos como pepito grillo hoy recibe el apelativo de coach y bien podría ser Pedro García Aguado en “Hermano Mayor”. Pero da igual, aunque sea un coach de vida, de familia, nutricional, de animales…, todos y cada uno son el famoso y entrañable pepito grillo.

¡Hasta las hienas de “El rey León” han encontrado cabida en Mediaset! Ahora ellas trabajan en “Sálvame”. ¿Lo veis? Todo ha cambiado… pero en el fondo, todo continúa siendo lo mismo. Y eso demuestra que nunca es tarde para reinventarse, que cualquiera (incluso los olvidados monigotes de Disney) puede volver al mercado. Sólo es cuestión de ingenio e imaginación.

Y claro, eso me lleva a pensar una cosa: ¿Os lo imagináis a la inversa? ¿Imagináis a Jorge Já, a Belen Esteban, Karmele y Lídia Lozano ganándose la vida como dibujos? ¿Cómo sería Paquirrín en formato coloreado? ¿Cómo dibujarían el bigote de la Pantoja? No sé, pensar en ello me aterra.
¿Sabéis qué? Bien pensado… (y teniendo en cuenta lo que hay fuera), siempre nos quedará el DVD. Por lo menos, con las películas de Disney siempre sabíamos que el final feliz estaba asegurado. Con estos programas nunca se sabe…

No obstante, hay que felicitar a mediaset por su inteligencia y su éxito fichando exdibujines animados, ¿qué por qué? Porque ellos, y nadie más que ellos, han averiguado la fórmula mágica para ganar audiencia. Lo que demuestra que hasta la magia hoy en día recibo otro nombre, se llama: Share.

Así que amigas/os, ya sabéis… si buscáis al amor de vuestra vida no busquéis ese típico momento mágico para saber que es él o ella; buscad un momentazo con mucho share, si juntos lo lográis sabrás que es de por vida.

domingo, 15 de junio de 2014

Todo lo que la literatura erótica ha hecho por ti

No hay nada como leer historias de cama para aumentar la libido, darnos ideas, ayudarnos a exorcizar fantasmas o cambiar por completo nuestra vida sexual.

literatura erótica
Los hombres son en general menos lectores de libros eróticos.
Foto: Everett Collection
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Las palabras son agentes muy poderosos que habría que tomar siempre bajo prescripción médica, y esto es especialmente aplicable al terreno de la literatura erótica. A lo largo de la historia, los libros que narraron experiencias sexuales fueron siempre los más perseguidos y denostados, formaron parte de listas negras para asegurarse de que no estuvieran al alcance de las mentes inocentes y, a veces, llevaron a sus autores a la ruina, el ostracismo o la cárcel. ¿Alguien duda todavía del poder de las palabras?
Sin viajar muy lejos en el tiempo, la colección de literatura erótica, La Sonrisa Vertical, que este año reedita algunos de sus títulos bajo un nuevo formato, supuso todo un acontecimiento en la España de la Transición, cuando apareció en 1977 de la mano del cineasta Carlos García Berlanga y la editora Beatriz de Moura. Ésta comentaba no hace mucho al programa 'El Intermedio' que “estos libros cumplían una función porque el sexo es muy descubridor y bueno para deshacerse de fantasmas”. Siguiendo con la labor social que muchas veces este género literario ha tenido que desempeñar, la escritora Almudena Grandes, hablaba el pasado año en Quito, durante su participación en una feria literaria, del “impulso emancipador de Las edades de Lulú ( Tusquets, 1989) y otras novelas eróticas escritas por mujeres en los años ochenta, cuando se trataba de afianzar la revolución feminista y la posición de las mujeres en todos los campos de la sociedad". Grandes señaló que su libro “nació en un momento histórico en que la literatura erótica era casi clandestina y era una literatura de resistencia, no asumida por el gran canon literario”.

Recientemente 50 sombras de Grey (Grijalbo,2012) también provocó sus efectos secundarios, a pesar de tener un valor literario muy mediocre y ser criticado por muchos. Literatura descafeinada para tiempos descafeinados, aunque también están los que defienden la labor didáctica que este libro ha ejercido en la vida sexual de muchas mujeres, sus principales lectoras. Según un informe que elaboró la consultora TNS en España, el 60% de las encuestadas afirmó haber aprendido cosas nuevas, para el 35% hubo un antes y un después en su vida erótica, el 33% aumentó la frecuencia de sus relaciones, el 44% probó posturas nuevas y el 29% empezó a utilizar algún juguete sexual.

Lo que está claro es que el erotismo y el calentamiento corporal empiezan siempre por la cabeza y que el cerebro es nuestra zona erógena por excelencia. Leer es uno de los mejores ejercicios para erotizar la mente porque induce a la formación de imágenes, recreación de situaciones y ayuda a fantasear con la realidad.

Recientemente se ha descubierto que leer libros subidos de tono puede ser la mejor terapia para evitar el deterioro cognitivo que, inevitablemente, llega con los años. El psiquiatra Rafael Alarcón, coordinador de la sección de Gerontopsiquiatría de la Asociación Psiquiátrica de América Latina (APAL), comentó en el V Congreso Panamericano de Gerontología y Geriatría, que la lectura de textos eróticos tiene la capacidad de despertar emociones. “Para eso, se utilizan funciones intelectuales como la memoria, la atención, la concentración, la capacidad de pensamiento simbólico y la imaginación. Se da lo que en ciencia llamamos neurogénesis y plasticidad neuronal del cerebro, algo que comprobamos con estudios por imágenes. A través de la lectura, los mayores se dan cuenta de que siguen existiendo, sintiendo y deseando”, explicó Alarcón.

Este especialista cita cinco razones poderosas para que la tercera edad se aficione a este género literario, más que a los sudokus, ya que estimula los sentidos y mantiene las reacciones corporales, activa las funciones cognitivas y evita su deterioro y contribuye a que los abuelos estén más motivados con la existencia y acepten la muerte. Rafael Alarcón y su equipo realizan talleres de lectura para personas mayores, a las que evalúan antes y después. Según cuenta este especialista al diario argentino La Nación, "tras un año con El marqués de Sade, Anaïs Nin o El Decamerón de Boccaccio, las personas mayores están más activas y el avance se da en todas las capacidades evaluadas: atención, concentración, memoria a corto plazo, abstracción, ideación, simbolismo, fantasía, capacidad de análisis, razonamiento, fluidez verbal y funciones ejecutivas. Además, se deprimen menos, sienten menos ansiedad y necesitan menos medicamentos".

Pero no hay que esperar a jubilarse para poder experimentar en carne propia los beneficios de leer cuentos de cama. Los terapeutas sexuales hace tiempo que utilizan esta sección de la biblioteca para tratar a sus pacientes. Santiago Frago, sexólogo y codirector del Instituto Amaltea de Zaragoza, centro especializado en sexología, apunta que “leer relatos eróticos puede ser muy útil cuando queremos movilizar el deseo erótico. El problema no es solo que no se tenga deseo, sino que muchas veces está hipotecado. Es decir, está sujeto a unas normas, sobrevalorado o no le permitimos pasar épocas en las que se encuentre de vacaciones. Como en todo, hay que dedicar tiempo al deseo si queremos cultivarlo, y la literatura erótica puede ser una herramienta para ello, especialmente para las mujeres que tienen un erotismo más elaborado.Aunque también avisamos, que, como en el cine, las novelas eróticas son en cierta medida novelas de ciencia ficción, polvos mágicos, para que la gente no empiece a compararlas con su vida y crea que es defectuoso o que no está a la altura”

Cuando los hombres contaban sus batallitas en la barra del bar, con el beneplácito de la audiencia, éstas tenían también su función didáctica para los más jóvenes e inexpertos. Sin embargo, las mujeres nunca pudieron alardear de sus hazañas en la cama. No estaba bien visto. Tal vez por eso se aficionaron a la literatura erótica, género en el que son las principales lectoras, junto con el de ficción. La respuesta a la pregunta de por qué los hombres no son tan forofos de este tipo de libros quizá se deba, según Santiago Frago, “a que a ellos no les gusta hablar de sexo en serio en privado, tal vez porque les hace más vulnerables. Yo veo que los hombres animan a sus parejas a que lean este tipo de literatura, incluso muchos se la compran, para luego ellos disfrutar de los beneficios colaterales. También están los que todavía ven a este género como muy cercano, casi en la frontera, con la literatura romántica o rosa, y no les gusta que se les asocie con estos gustos”.

Mayra Montero, periodista y escritora cubana, residente en Puerto Rico, fue finalista del XIII Premio de La Sonrisa Vertical en 1991 con La última noche que pasé contigo(Tusquets) y ganadora de la XXII edición del mismo premio en 2000 con Púrpura Profundo (Tusquets). Montero cree que los hombres alérgicos a este género “reaccionan así por inseguridad, por miedo a enfrentarse a un mundo que les resulta retador, que a lo mejor ellos consideran que les representa un desafío, tanto a un nivel físico como intelectual. Conste que no me gusta generalizar. Dentro de todo, hay hombres que leen y disfrutan la literatura erótica. Recuerdo una anécdota curiosa cuando escribí La última noche que pasé contigo. Yo trabajaba en una agencia de publicidad, y se la regalé a uno de los dueños, que era un hombre culto y con bastante calle. Su único comentario después de leerla fue: ¡Muchacha, menos mal que no se la dedicaste a nadie!”.

Montero sostiene que hoy en día el género literario que ella cultiva es todavía uno de los más trasgresores. “Hay mucha hipocresía, mucha doble moral. Rasgarnos las vestiduras es lo más saludable que podemos hacer respecto a los temas eróticos. Pero no ocurre solo en la literatura, cualquier cosa que huela a sexo puede desencadenar la censura, como las letras de René Pérez, de Calle 13, entre el reggaeton y el rap. Todavía hoy, a René lo censuran en las emisoras de radio”.

La historia de la literatura erótica es la historia de la censura o de cómo escapar a ella, no ya sólo por cuestiones sexuales, sino porque muchos autores utilizaban sus libros para denunciar otros muchos aspectos de la sociedad en la que vivieron. Sí, sexo y denuncia fueron muchas veces de la mano. El amante de Lady Chaterley (1928) era transgresora pero no sólo por sus explícitas escenas de cama, sino porque su autor, D.H. Lawrence, aprovechaba la ocasión para hablar del choque de clases sociales o de la emancipación de la mujer. Sería difícil adivinar si lo que más chocaba a la sociedad puritana de entonces era que Constance Chaterley le pusiera los cuernos a su marido o que lo hiciera con un simple guardabosques. Henry Miller, quien dijo en una ocasión que “el sexo es una de las nueve razones para la reencarnación. Las otras ocho no son importantes”, compartió con Lawrence su afán por poner el dedo en las zonas erógenas, al mismo tiempo que en la llaga, lo que le valió durante años, engrosar las listas de libros prohibidos de las universidades y colegios.

Para acabar con algo que deja patente el enorme poder de las letras prohibidas lean ustedes mismos el comentario de un lector al último de mis artículos: “Srta. Rita, es usted un reflejo de la sociedad abyecta en la que vive, que sólo piensa en la búsqueda de placer sexual y sensorial a toda costa. Deje ya de intentar hipersexualizar a las masas expuestas a este diario, por favor. La vida no es sólo sexo, y todas las desviadas conductas de las que usted hace apología no sirven sino de lubricante para que la gente pierda los valores y se consiga ese desorden psicológico que tanto buscan los dueños de este periódico y sus amigos en las logias”. Señor Boris, es usted un adulador. Reconozco que tengo algunos fans, pero usted sobredimensiona el poder de estos humildes articulillos. Atentamente suya.

Fuente: Aquí

domingo, 15 de septiembre de 2013

Desproporcionadamente bellos

Siempre se ha dicho que la belleza está en el interior. Y digo yo, si así es ¿por qué la sociedad da tanto crédito a lo visible? ¿Qué motiva ese afán de querer agradar a través de nuestra imagen? Bien lectores, a continuación, juntos, hallaremos respuesta a esas y otras incógnitas. ¿Habíais oído hablar alguna vez sobre el canon de belleza?

Dícese del canon que es aquella norma o precepto generalmente fijado por la costumbre o por cuestiones sociales. Luego, si relacionamos este concepto con la belleza, entendemos que cuándo se habla de canon de belleza se está hablando del conjunto de características que una sociedad considera preciosas, atractivas o deseables de una persona u objeto.

Éste, evidentemente, existe desde que el hombre es hombre -y la mujer, claro está-. Lo bello es bello desde que Adán y su costilla, Eva, poblaban el paraíso. Incluso los cavernícolas se regían por el canon de belleza. Entonces, en tiempos tan salvajes, se consideraba bello poseer grandes pelajes con los que taparse o bonitas alhajas hechas con huesos o uñas. Por aquel entonces lo que se consideraba bello hoy en día no sería más que puro attrezzo.

Los griegos, que por aquellas no sabían lo que era la crisis, dejaron los collares y las pulseritas a un lado y se calzaron las túnicas y las sandalias. Ellos, divinamente sencillos y proporcionados, pusieron de moda un tipo de belleza estudiado y armónico. Un canon más propio de las deidades que veneraban que de los humanos. Si por algo se caracterizaba ésta era por su comedida proporción; lo cual si actualmente lo hubiesen exportado al terreno de la economía, claramente las cosas les hubieran ido de otra manera.

Más adelante, en época del medievo, lo que hacía hermosa a una mujer era que fuese blanca cómo la leche. Y no precisamente porque un look de vampira falta de sustento fuese considerado atractivo entonces, no. Lo envidiable era lo que suponía; ser blanca, casi translucida, era un claro signo de nobleza. Significaba que la persona que cumplía ese canon de belleza era una afortunada; alguien que no tenía necesidad de trabajar bajo los rayos del sol para ganarse el jornal. De ahí que se dijese que los nobles tenían la sangre azul. Se decía precisamente porque, de tan blancos que eran, se les podían ver las venas de color azul bajo su blanca tez. Hoy en día ¿qué pensaríamos de alguien así? Probablemente pensásemos que la persona se ha escapado del rodaje de alguna de las películas de la saga Crepúsculo.

En clara contraposición a la extrema delgadez de dichas nobles, llegó la voluptuosidad del renacimiento. Llegó la época del exceso y las curvas. La perfecta mujer renacentista era una bella valquiria con exuberantes curvas que sin ningún tipo de rubor dejaba que famosos pintores la retratasen. Uno de ellos, quizás el más destacado del periodo renacentista, fue Rubens. Éste nos mostró que la gordura era bella, que el exceso y la grasa eran elementos atractivos en una mujer. Hoy en día sería un claro detractor de las operaciones de reducción de estómago. En la actualidad las bellas mujeres renacentistas no hubiesen podido comprar ropa en ninguna de las tiendas del imperio de Amancio Ortega.

Y llegamos al momento actual; un momento marcado por lo ecléctico, una época de exagerada diversidad dónde todo vale. Hoy en día cualquier cosa es posible gracias a la medicina estética: labios operados, reducción de estómago, liposucción, pechos, nariz, párpados, inyecciones de botox, tintado del iris… cualquier cosa. En la actualidad el que no se transforma en lo que quiere es porque no tiene dinero, simplemente.

Está claro que el canon sigue siendo el mismo de siempre: «Sé cómo la sociedad cree que debes ser». Pero ¿qué pasaría si dejásemos todo eso al margen y viviésemos cómo quisiésemos? Quién sabe, puede que incluso fuésemos felices. Vale la pena intentarlo.



sábado, 14 de septiembre de 2013

Los treinta son los nuevo veinte; suma y sigue


Tempus fugit decía Virgilio en uno de sus versos; y qué razón tenía… El tiempo pasa volando y no nos damos cuenta. Y con él nuestra vida. Y es que Elton John ya lo decía en su canción Beautiful hace ya bastante tiempo: "La vida es lo que te sucede mientras estas ocupado haciendo otros planes". 

¿Pero qué clase de planes deben ser esos? Deben ser geniales; ya sabéis... ¿Recordáis la teoría de la relatividad? Rápidamente os la resumo: Dicha teoría dice que el tiempo es relativo pues depende de nuestra percepción. De tal modo que un minuto de dolor puede parecernos una eternidad y tres horas de placer un minuto. Así que bueno, quizás no estén tan mal que nuestras vidas pasen en un suspiro. Visto desde ese prisma resulta incluso seductor ese acelerado paso del tiempo.

Y esto me lleva a reflexionar sobre una cuestión: ¿No os parece que los treinta de hoy en día son los veinte de antes? Pensadlo, ¿cuántos treintañeros viven aún con sus padres? ¿Cuántos están ahora mismo buscando su primer trabajo? ¿Cuántos aún son vírgenes? Pensadlo detenidamente… Algo ha sucedido; definitivamente algo ha cambiado en nuestra sociedad. Algo que ha hecho que el tiempo se retrase toda una década. 

Y es que claro, no sólo los treinta son los veinte de antes. No, suma y sigue. Suma y llegarás a los cuarenta; cuarenta que ahora son los treinta de antes. 

Los cuarenta son una nueva década repleta de solteros y divorciados dispuestos a vivir juergas treintañeras afterwork o a echar millones de horas en sus puestos de trabajo por tal de alcanzar su ansiado ascenso. En los cuarenta ahora se hacen nuevas amistades, se descubren nuevos hobbies y el timón de la vida a veces bira violentamente hacia otras cosas. Tal y como sucedida antes en la crisis de los treinta; igualito.

¿Pero por qué? ¿Por qué este cambio en el paso del tiempo? ¿Es posible que seamos globalmente tan felices que todos nuestros relojes se han retrasado en bloque? Quizás… Pero no; no puede ser eso. Tiene que ser una cosa distinta. Puede que sea la crisis, ésa que lo ha retrasado todo. Ese problema pasado, presente y hoy por hoy futuro.

De un modo u otro creo que es mucho mejor para nosotros pensar que ese reloj se ha retrasado para darnos más tiempo. Creo que seremos más felices si simplemente nos centramos en vivir y en disfrutar ese nuevo tiempo robado que alguien ha decido brindarnos. Así pues, creo que seremos mucho más felices viviendo durante dos décadas los treinta.

"Jefes..." esas extrañas criaturas

Al leer este artículo probablemente te sientas identificada, ¿sabes por qué? La explicación es sencilla: Entre tú y yo hay un denominador común: Tú y yo hemos tenido a uno. En el pasado, puede que en el presente o quizás en el futuro. De un modo u otro, me juego el cuello a que en algún momento de tu vida has dado con uno de ellos.

Con este artículo no pretendo generalizar porque en todas partes cuecen habas eso está claro. Es decir, de todo hay en todas partes: Buenos, malos, altos y bajos. No obstante, yo me pregunto: ¿por qué todas hemos conocido alguna vez uno de esos 'Jefes…'?

Y sí, los llamo 'Jefes…', puntos suspensivos incluidos. Los apodo así porque recordarles, da igual en qué situación, siempre nos causa un escalofrío seguido de un titubeo. Sólo mentarles produce una extraña desazón que nos ata de por vida a ese mal recuerdo. ¡Y eso es así porque están locos! Y es que son 'diferentes' a ti y a mí, de eso no cabe duda. Piensan distinto al común de los mortales y actúan como les place. ¡Y lo hacen porque pueden! O al menos eso es lo que ellos creen. Ellos piensan que el mundo entero está a sus pies y que la plebe está para servirles día y noche.  

Suelen cebarse con las personas que están por debajo de ellos en el organigrama laboral por puro entretenimiento. Subsisten pisoteando pobres secretarias; viven de hacerlas llorar, de volverlas locas, de volcar sus frustraciones en ellas. En definitiva, se alimentan de la energía de los demás. 'Los jefes…' son vampiros; y no precisamente como los de Crepúsculo, estos sí muerden.

A este tipo de "Jefes…" me gusta llamarles "Jefes Vampiro". Son expertos actores encubriendo sus carencias y magníficos ególatras a los que les encanta que se les adule; les maravilla tener súbditos que coreen sus proezas. Muchos incluso contratan empleados 'mascota' para poder jugar con ellos y pasar el rato. Éstos, los empleados 'mascota', son como los Tamagochi de antaño, un mero entretenimiento. Al menos hasta que sus apreciados 'Jefes…' encuentran al siguiente incauto. Sus amos nunca les corresponden como ellos desearían y eso hace que siempre acaben enemistados con aquellos a los que tanto admiraron en su día. Conozco un caso en que el empleado 'mascota' fue sustituido por un sacapuntas eléctrico.

Pero como dije al principio del artículo, de todo hay en todas partes. No todos son malvados vampiros o locos desequilibrados. También los hay buenos y comprensivos; "Jefes" que saben cómo tratar a sus empleados y cómo sacar su máximo potencial. En la actualidad los mejores directivos son aquellos capaces de conectar con sus equipos de una manera emocional mucho más profunda, casi situándose a su mismo nivel. Hoy en día las políticas de desarrollo ejecutivo se basan precisamente en eso, en conectar. En lograr que el "Jefe" no sea un "Jefe" sino uno más del equipo.

Es por ello que al igual que los vampiros de Crepúsculo, los "Jefes…" también se están pasando de moda. Ahora lo que se lleva son los "Jefes" cincuenta sombras más sensibles. El futuro está en la empatía; ¿tú la practicas?

sábado, 7 de septiembre de 2013

De Estrellas cantantes a estrellas cantonas

C.Pérez de Tudela | 2013/09/06

Aunque la gran mayoría sabemos cuál es la diferencia entre cantar y dar el cante hay algunas estrellas del panorama musical que aún no se han enterado. ¿O sí?

Son muchísimas las cantantes que en pro de aumentar su popularidad o por conseguir resucitar sus olvidadas carreras musicales se someten a extremos cambios de look. La última Miley Cyrus; la dulce y rubita ex Hannah Montana ha regresado al billboard presumiendo de haberle robado look a la extinta estrella de los 90´s Brigitte Nielsen.


Pero al igual que ella, otras también pasaron por las manos de un asesor de imagen que había abandonado la medicación. Otra de ellas, también salida de la factoría Disney, es Selena Gómez.

Ésta, al igual que nuestra amiga Miley, tiempo atrás, dejó que le cortasen la melena y durante algunos meses se paseó por la escena pública como si le hubiese robado el peinado a su bisabuela; aunque sobre gustos no hay nada escrito.


Descendiendo en nuestro rápido repaso a las más famosas ‘Estrellas Cantonas’ llegamos al cambio más radical de toda la historia de la música: La rapada al cero de Britney Spears. Malas lenguas decían que la pobre chica tenía piojos y que por eso se rapó; sinceramente, ella en sí era un piojo. Pero bueno, una mala época la tiene cualquiera y no por ello hay que matarla. Eso sí, la versión hooligan de Britney quedará para siempre en nuestra retina.


Y hablando de rapadas al cero; ¿recordáis a Sinead O’Connor? ¿La recordáis antes de raparse el pelo al cero? Yo sí y me pregunto: ¿es familia de Anne Hathaway? Antes de raparse verdaderamente lo parecía; está bien, Sinead es una mezcla de Anne Hathaway y Natalie Portman, no negaré lo evidente. En fin, a diferencia de Britney, Sinead se rapó la melena como acto reivindicativo y no como una rabieta de niña desequilibrada pija. ¡Bravo Sinead! Bravo por ser la primera estrella cantante que pasó a ser una estrella cantona.


Y hasta aquí llegamos amigos; y digo yo… ¿hasta dónde llegaríais para llamar la atención? ¿Cuáles serían vuestros límites?

Fuente: Nosotras.com

domingo, 7 de julio de 2013

Cómo sobrevivir a tu pareja en vacaciones de verano


Cómo sobrevivir a tu pareja en vacaciones de veranoEl verano es la época más proclive del año para separarse o divorciarse o así lo indican los últimos datos estadísticos publicados por el Instituto de Política Familiar (IPF) que asegura que, en el último trimestre del año, rompen 33.000 parejas. De un total de 120.000 divorcios que se producen de media al año en España, casi el 28% se producen en el último trimestre, justo después de las vacaciones estivales.

La época de verano es sin duda uno de los periodos del año más propenso para la separación o el divorcio. Entre muchos de los motivos esgrimidos por los psicólogos o expertos de pareja, se debe principalmente al exceso de tiempo que se pasa en pareja o la poca comunicación que se tiene durante el año y que refleja su efecto negativo durante las vacaciones.
Para ello, la psicóloga de pareja Mila Cahue, ha elaborado para Meetic un decálogo con consejos sencillos para ayudar a que la pareja pueda sobrevivir a las vacaciones estivales.
  1. Antes de salir, es aconsejable organizar y tener más o menos claro cómo se van a distribuir los días(horarios, etc.), que pueden tener una cierta flexibilidad: cuál es la hora de levantarse, si se va a comer en casa o fuera (o cuántos días en cada situación), cuál es el horario previsto de playa o excursiones, si va a haber siestas o no, el tiempo dedicado a los amigos, etc.
  2. z
  3. Repartir responsabilidades a priori (quién ducha a los niños, quién hace los desayunos, quién se encarga de la compra/comida, quien pone la lavadora o saca las cosas del lavaplatos, quien está con los niños durante la siesta-si estos no se duermen- o cómo se reparten por días, etc).

  4. Si hay actividades discrepantes, es decir, las que cada uno quiere hacer y al otro le resultan insufribles o aburridas, poner sobre la mesa qué es lo que quiere hacer cada uno, cuánto tiempo le quiere dedicar al día o la semana, y luego analizar cómo se integran ambas actividades en un horario compatible para ambos, y a la vez satisfactorio. Las actividades de ambos deben resultar satisfactorias para los dos, a la vez que se integran y forman parte de los acuerdos y de la vida de pareja.

  5. Dedicar un tiempo especial a la pareja. Es necesario que, a lo largo del año, especialmente las parejas con niños, dediquen un día a la semana o al mes, para hacer alguna actividad de los dos solos, sin que estén los hijos implicados. Tanto si se ha podido hacer como si no, las vacaciones son el momento ideal para dedicarse un tiempo en el que podamos demostrar a nuestra pareja que todavía es la persona de nuestra elección, que queremos seguir juntos, y que nuestra apuesta es por ella. Puede ser tanto una cena romántica, como alguna actividad significativa para los dos (aunque sea tirarse en paracaídas), o paseos diarios por la playa dedicados el uno al otro.

  6. Si durante el año se han acumulado "flecos", no hay que dejar pasar la oportunidad de deshacerse de ellos durante el verano. Lo mejor es hablar en pareja con calma y, sobre todo, con ánimo de encontrar soluciones en vez de culpables. Es importante que, para cada tema que se saque, se planteen al menos dos o tres alternativas de solución por ambas partes, para que finalmente se pueda llegar a un acuerdo satisfactorio para ambos, y se pueda afrontar la nueva temporada con unos compromisos renovados, y una nueva ilusión para la pareja.

  7. En el caso de que las familias políticas sean "el problema", habrá que determinar cuánto y cuándo se les visita o se les recibe. Este tema tiene que estar negociado entre la pareja de antemano, pues se trata de una cuestión muy delicada en la que alguno de los dos podría sentirse herido con facilidad. Ambos tienen que cumplir con lo pactado. Si sigue habiendo desacuerdos, se hablan hasta que se llegue a situaciones lo más satisfactorias posibles para ambos.

  8. Puede ser también que los amigos sean "el problema", por lo que se aconseja que se actúe de la misma manera que con la familias política.

  9. Dedicarse a esos detalles y gestos especiales para los que no hay mucho tiempo durante el resto del año, es fundamental. Cocinar para el otro, llevarle a algún lugar de su preferencia,... en fin, recordarle y hacerle sentir que uno tiene todavía interés por lo que le hace feliz, y que está dispuesto a proporcionárselo. Sentirse especial para el otro, y que esto sea recíproco, es uno de los fundamentos que mantienen "vivas" a las parejas.

  10. Dedicarle MÁS TIEMPO al amor, tanto al romántico como al apasionado.

  11. .-........ y, reírse, pasarlo bien, divertirse, HACER REIR AL OTRO.

domingo, 30 de junio de 2013

Generación ameba: asexuados, una raza en aumento

Heterosexuales, bisexuales, gais, lesbianas, transexuales… ¿Por qué choca a la sociedad el hecho de que ciertas personas declaren no tener impulsos sexuales? Ellos reclaman su derecho a vivir y relacionarse tan solo románticamente.

Sheldon CooperEl 1,05% de la población es asexual, es decir 70 millones de personas en el mundo, de las que 470.000 serían de nacionalidad española. El porcentaje lo desveló Anthony Bogaert en su artículo The Journal of Sex Research (2004), tras investigar el comportamiento de 18.000 británicos. Estos datos los contrastó, y reafirma, en su nuevo libro Entendiendo la asexualidad (Ed. Rowman & Littlefield Publishers). En nuestro país, 2.500 de ellos están inscritos en la web de AVEN (Asexual Visibility and Education Network), en la que hay más de 60.000 miembros repartidos por los cinco continentes. Hoy, de 12 a 20 horas, muchos de ellos se han citado para patinar por Barcelona y más tarde participar de la cabalgata del Pride 2013. Es la primera manifestación que realizan en España y que sigue a las celebradas en Francia, Inglaterra, Irlanda, Argentina o Colombia los dos últimos años.
Esta organización la fundó David Jay en 2001 como plataforma online con la que dar visibilidad a personas como él. «Ser asexual es como ser un ateo en la Biblia. A la gente le cuesta trabajo admitir la idea de que exista ausencia de deseo sexual. Yo no me callo, puedo hablar de sexo con mis amigos, pero el acto sexual no me interesa», explica.
En los tres millones de mensajes escritos en los foros de AVEN se habla, en su mayoría, de la falta de comprensión por parte de la sociedad. Su coordinadora de prensa e investigación, Johanna Villamil, considera que las personas con su identidad están llevando a cabo «la primera revolución sexual del siglo XXI». Y nos lo justifica de esta forma: «El mundo está hecho para que vivamos según unas instrucciones; y si algunos nos las saltamos, perturba al resto. Lo que me parece extraño es que jóvenes o personas con una mentalidad moderna intenten que todos vivamos con las mismas recetas con la que vivieron mis abuelos. Si a nadie le sorprende la evolución de la ciencia, ¿por qué les sorprende la evolución de las relaciones humanas? El no tener impulsos sexuales nunca se plantea como opción, y es lo que no entendemos».
Luis Álvarez Munárriz, catedrático de Antropología Social de la Universidad de Murcia y autor del artículo La identidad asexual, comparte esta opinión. «La asexualidad atenta contra nuestros pilares culturales. De hecho, la ropa unisex refleja y explica la asexualidad, porque destruye roles establecidos».
Sophie FontanelHasta 2007 la comunidad científica incluía a los asexuales como «personas que padecían deseo sexual hipoactivo o inhibido». «Aquel año logramos una excepción, que no se considerara como enfermos a aquellos que nunca hemos sentido deseo sexual en nuestra vida», recuerda Villamil, en referencia a la anterior edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, que en el apartado de trastorno sexual incluía su orientación. 
Sophie Fontanel autora de la novela L’Envie. Foto: Cordon Press
Este mayo se publicó el quinto manual y ya no aparece como tal. «Por fin se han liberado de la tiranía de la ciencia y la medicina. Hasta hoy, la comunidad había intentado reprimirles. Ahora ellos tienen el poder de determinar lo que es normal o anormal. Ya están en el primer grupo», dice Álvarez Munárriz.
«No se conocen las causas de la asexualidad, ya que los niveles de hormonas son normales. En los pocos estudios que hay, y que se han realizado con animales, se descubrieron alteraciones en el hipotálamo con deficiencias en los receptores para la testosterona. Pero hay que entenderla como una característica más, como a las personas a las que no les gusta el chocolate. No por ello vamos a suponer que tengan una alteración en el cerebro», dice el doctor Raúl Paredes Guerrero, director del Instituto de Neurocirugía de la UNAM, México.
Otra forma de relacionarse. Al principio, AVEN chocó incluso con la comunidad gay, ya que los confundieron con radicales cristianos. «Este colectivo está altamente cargado de sexualidad, y en los Orgullos nos confundían con activistas que reclamaban el celibato. No somos personas que decidieron renunciar al sexo, eso puede confundir. Ahora tenemos una relación muy amable y de colaboración», asegura Jay.
Es más, la organización Asexual Awareness Week –que cada octubre organiza en diferentes capitales del mundo una semana de actividades por la visibilidad– publicó en su último censo comunitario que el 40% de su comunidad son gais o lesbianas. Esta división en grupos es fundamental para ellos, ya que no renuncian a las relaciones sentimentales. Se subdividen en heterorrománticos, homorrománticos y birrománticos, y tienen sus propias webs para encontrar pareja, como asexualpals.com o platonicpartners.co.uk. «Es un mito que no tengamos relaciones sexuales, eso sí, en algunos casos son de muy baja frecuencia y en otros es nula. A los que sí sienten algo de atracción sexual se les denomina demisexuales, quienes tienen relaciones de baja frecuencia solo con las personas de las que se enamoran», comenta Johanna.
Los ameba, como se autodenominan en tono irónico, tienen sus iconos. Unos son ficticios, como el protagonista de la serie Sherlock, interpretado por Benedict Cumberbatch; Sheldon Cooper, de The Big Bang Theory; o los pitufos, que han grabado un vídeo reclamando la igualdad de derechos para el colectivo LGTB –aunque su autor, Pierre Culliford, ya los concibió como asexuales–. Otros son celebridades, como Morrissey, Bradford Cox, la actriz Janeane Garofalo o Tim Gunn, jurado del programaProject Runway; todos ellos proclaman su condición. Y, como parte de la A revolución, la bibliografía aumenta.
En España, Lucía Lietsi, autora del blog Diarios de asexualidad, ha publicado en formato digital su autobiografía Diario de una asexual (Bubok). Pero el gran éxito narrativo esL’Envie (Robert Laffont), de la editora de moda francesa Sophie Fontanel, que ha vendido más de 150.000 ejemplares. «Me han llamado frígida, anormal, reprimida... Todo por llevar a cabo la mayor insubordinación de nuestro tiempo: vivir sin sexo».