lunes, 3 de septiembre de 2012

Inteligencia física: ¡Al gimnasio que nos vamos!

Recibe el nombre de inteligencia física o inteligencia cinestésica, la habilidad para usar el propio cuerpo para expresar ideas y sentimientos, y sus particularidades de coordinación, equilibrio, destreza, fuerza, flexibilidad y velocidad, así como propioceptivas y táctiles.
Este término es tomado del libro el 8vo. Hábito de Stephen R. Covey y se refiere a que el cuerpo es el instrumento de la mente, el corazón y el espíritu, por lo que merece ser mantenido en óptimas condiciones. La Inteligencia Física es entonces el sustento de las otras inteligencias del ser humano. La idea se basa en tratar nuestro cuerpo como la principal herramienta que nos permitirá ser altamente efectivos en todos los ámbitos de nuestra vida.

El estilo de vida sedentario, el estrés, la mala alimentación y descanso de poca calidad nos hacen entrar a una espiral de daños físicos y mentales que degradan nuestro desempeño y, lo peor, es que nos lleva a enfermedades que pueden acabar precozmente con nuestra vida.

¿Cómo armoniza y equilibra el cuerpo el funcionamiento del cerebro que contiene la mente, con el corazón que simbólicamente representa la Inteligencia Emocional?

Nuestra capacidad de actuar sobre nuestros pensamientos y sentimientos, y de hacer que ocurran cosas, no tiene igual en ninguna otra especie El cuerpo expresa con claridad lo que pensamos y cómo nos sentimos. Por eso es tan importante saber qué dice nuestro cuerpo. Por cada pensamiento o sentimiento que tenemos,  hay siempre una reacción de nuestro cuerpo, a veces inconsciente.

El cuerpo realiza toda la actividad sin necesidad de ningún esfuerzo consciente. Es un sistema increíble, con un nivel inconcebible de coordinación bioquímica para pasar una página, conducir un coche u otras muchas cosas sin que pensemos si quiera en ello. Explora constantemente el entorno. Nos indica si estamos bien o no en un sitio. Destruye células enfermas y sobrevive a enfermedades sin nosotros saberlo. Se cura a sí mismo y se cuida. Todo él solo, ¿no es lógico que reconozcamos que para todo eso debe existir algún tipo de inteligencia?

El cuerpo es el instrumento de la mente y del espíritu. Si somos capaces de subordinar nuestros apetitos y pasiones a nuestra conciencia, conseguiremos ser los dueños de nosotros mismos. Para ello disponemos de tres vías fundamentales para desarrollar dicha inteligencia:

1.- Una nutrición sabia.
2.- Ejercicio equilibrado y consistente.
3.- Descanso adecuado, relajación, gestión del estrés y mentalidad de prevención.

Así que amigos/as ya sabéis; Toca hacer régimen, apuntarse al gimnasio y estudiar un poquitín de meditación… Puede que no nos lleve demasiado tiempo, ¿No? Puede que incluso merezca la pena.

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