martes, 11 de septiembre de 2012

¿La crisis de los treinta la inventó Briget Jones?

A continuación nos complace compartir con vosotros una curiosa reflexión sobre lo que supone llevar a la trentena. Hemos seleccionado el contenido porque en él está perfectamente detallado lo que siente una protagonista de un Chick-Lit. La pregunta es: ¿Esto es así o son fabulas sobre la mujer para vender unos cuantos libros más? Os invitamos a que lo leáis y dejéis vuestros comentarios:

¿Existe algo peor que cumplir 30 y estar soltera, infeliz con el trabajo y decepcionada de lo que pensó que iba a ser su vida? Pues sí. Lo peor es cumplir 31, estar aun más sola que una playa en invierno, además de desempleada, y darse cuenta de que el único que la quiere y necesita es su perrito, y sólo porque usted le da la comida.

Ese sentimiento de fracaso llega a un clímax cuando sus amigas la llaman a desearle un feliz cumpleaños y, de paso, le cuentan que les propusieron matrimonio y las ascendieron en el trabajo, que se ganaron una beca o que conocieron a un inglés y ahora se van a tener inglesitos en Londres. Y usted está sola, tragándose los restos de la torta de cumpleaños.

El gran problema de llegar a los 30 no es que ahora toca empezar a tapar todo, desde las canas hasta la cédula, sino que nuestra cultura nos ha vendido la falsa idea (y nosotros hemos caído en la trampa) de que a los 30 ya debemos ser y tener todo lo que siempre quisimos; es decir: la súper carrera que nos saque del hueco o el súper hombre que nos saque de la soledad, la casa de nuestros sueños y los 2,5 niños o, en su defecto, las 2,5 mascotas. Y en vísperas de soplar las 30 velitas nos sentimos frustradas porque no hemos chuleado ni medio sueño en nuestra lista. A veces uno se siente decepcionado y se pregunta: ‘¿qué diablos he hecho con mi vida?’, cuando ve en los medios cómo personas mucho más jóvenes que uno, como los ‘chiquillos’ creadores de Facebook, el niño prodigio de la moda, Esteban Cortázar, o la pesada de la Miley Cyrus, han llegado al éxito y ganan en un día lo que uno quizá no llegará a lograr en toda su vida.

La mayoría de personas tienen el afán de lograr todo a los 30, pero, ¿para qué tanta prisa? Una estadística de expectativa de vida realizada recientemente muestra que el promedio de vida para las mujeres es de 77 años y de 70 para los señores, así que si logramos todo a los 30, ¿qué vamos a hacer los 47 años restantes?, ¿jugar bridge y bingo? Tenemos tiempo suficiente para lograr todo lo que queremos. Anteriormente, la gente casi salía de la primera comunión a casarse porque su longevidad era menor y si no lograban emparejarse a los 30, solamente les quedaba cruzar los dedos para que la reencarnación existiera.

Sin embargo, hay quienes piensan que llegar a los 30 es una carrera contra reloj y corren como en esos concursos donde le dan 30 segundos a la gente para echar en el carrito de mercado todo, y agarran del estante el primer idiota que les propone matrimonio, el primer trabajo que les ofrecen, y así pasa con todo lo demás.

Tal vez por eso, hay hoy tanto divorcio prematuro, tantas depresiones, y la gente toma prozac y xanax como si fueran tic-tacs. A veces suspiramos y pensamos que nuestros mejores años fueron los que ya pasaron, pero los extrañamos sólo porque tenemos mala memoria. ¿O alguien extraña el acné, los cambios hormonales, las incómodas primeras veces de todo o el vivir bajo el lente minucioso de los padres?

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