viernes, 21 de septiembre de 2012

¿Qué hacer antes de los 30? - Connie Jett & C.Pérez de Tudela


A continuación nos gustaría compartir con vosotros la colaboración que C.Pérez de Tudela ha hecho  junto a la autora Connie Jett en el blog "Con un par de Tacones". Espero que os guste:

"Empiezo con la ayuda del Escritor C.Pérez de Tudela que se ha metido en la cabeza de mi Jóse: 

“Mientras tanto en casa de Jóse” (habitación en el fondo del video club):
"Algunas notas musicales se escapan del aseo y de pronto, sin más, se abre la puerta y aparezco en escena: abro la puerta de una patada, cojo carrerilla y… ¡Woww! me deslizo sobre el parquet.
Cuando llego frente al gran espejo que preside la habitación, me observo esbozando una mueca torcida y digo con exagerada tosquedad:
―¡Hoy será tu noche, nena!
Verme disfrazado de Tom Cruise en la película “Risky Business” (camisa, calzoncillos y calcetines blancos) no infunde en mí toda la seguridad que hubiese querido. Lógico, después de todo no podré ir a cenar con estas pintas. Probaré otro estilo, ¿puede que a lo Travolta en “Grease”? ¡No! ¡Ya sé!
Puede que el look Tony Manero en “Fiebre del sábado noche” sea lo mejor… Pero no, no me veo con los pantalones de campana. Permanezco frente al espejo unos cuantos minutos y me pregunto: ¿Cómo le gustaré más a mi rubita? ¿Qué puedo hacer para que no olvide jamás esta noche?
De pronto un momento de diáfana claridad trae a mi coco la escena final de “Dirty Dancing” y nos veo a Connie y a mí escenificándola: “oohhh, the time of my life…” Finalmente, tras un rápido repaso a varias y diversas películas, decido que vestiré de negro. Puede que una camisa o quizás una camiseta. Pero sí, está decido, me pondré algo negro. Así podré ir de malote. Decididísimo, iré de negro, y también me pondré la chupa de cuero.
De repente recordar su piel sedosa, el lío de sus besos y el frenético ritmo de las caricias que nos profesamos mutuamente, en nuestro anterior encuentro, me deja sin aire. Siento mariposillas en el estómago: ¿Qué me ha hecho esta chica? ¿Qué tiene que me gusta tanto?
Mientras me arreglo, voy pensando en esa preciosidad y los minutos vuelan. ¿Dirá que sí? ¿Aceptará? Hace tiempo que tengo ganas de tener novia, o mejor dicho de ser un novio. Me pregunto dando el visto bueno a mi aspecto y cogiendo las llaves de casa para ir en busca de la chica del videoclub. ¿Quién lo hubiese dicho? ¿Quién me hubiera dicho la primera vez que la vi que me acabaría volviendo loco? ¿Fue entonces o fue la última vez que la vi? No lo sé; espero que acepte, espero que no lo encuentre algo precipitado.”

Ésta es mi parte y me he metido en mi cabeza y en un vestido ajustadísimo: 

“Mientras tanto en Casa de la Rubia más platinada (¡Qué sí, celebramos mechas de pelu!)
¡Toca cita! ¡Toca cena! Y cena romanticona, al cien por cien, ¡qué estoy dispuesta a ñoñerías! Quiero rosas, vino del bueno, tocadita por debajo de la mesa, compartir un postre: cucharita que va, cucharita que viene y ¡oh! nata entre los labios, y ¡oh! que sólo pueden limpiar otros labios y ¡sí! punto caramelo toda la noche.
No os voy a describir mi atuendo, aunque sí debo confesar que estoy divina de la muerte, pues mis cinco taconeras me han mimado, maquillado y repeinado.
¡Ha llegado Jóse! (Me espero unos diez minutos antes de bajar, aunque esté más lista que un boy scout)
Jóse me aguarda en el coche, y ¡está guapísimo! Lleva camisa negra, jamás lo había visto tan elegante. Su coche está impecable, podría animarme y fallármelo ahí mismo, pero no, hoy es una noche especial.
Nos saludamos y reímos. Cómplices comentamos, que ésta vez sí que sí, no habrá sorpresas y pasaremos una noche mágica bajo las estrellas. Nos besamos largo rato en el coche, estamos cómo bobos, casi empalagosos.
Sentados ya, en el “Ristorante Il Basilico”, el camarero nos sirve dos copas de Chianti, mientras que yo presumo de mi perfetto italiano haciendo todos los pedidos.
(¡Ojo! No quiere decir que no lo haya consultado con Jóse, es porque aunque parezca que hoy esté más salida que nunca, os prometo, que al camarero le costaba un poco nuestro español, pues me contó que llegó hace poco por el programa Erasmus y todavía le cuesta un pelín expresarse. ¡Madre mía un yogurín! ¡Ñam! y sí, ¡¡¡vaaale!! ¡¡¡está como un queso!! Alto, moreno, toblerone marcado (marcadísimo se trasluce a través de su camisa blanca), un piercing en la ceja y un tatuaje en la espalda. Es broma, la espalda no se la he visto, pero me lo imagino, ñam.
Me pongo seria y disimulo mi inocente flirteo delante de Jóse.

Aquí es cosa de dos… 

En fin cuándo las distracciones se alejaron Jóse se ánima y me suelta:
―Verás, Connie… Yo…
―Dime…―respondí enarcando las cejas y mostrando mi dentadura blanqueada.
―Pues el caso es que, tú… y yo… Bueno, nosotros nos hemos…
―¿Conocido? ¿Divertido? ¿Emborrachado? ¡Ah, no! eso fue individual.
―Vaya, que yo quería decirte algo ―añade Jóse con nerviosismo.
―Pues dilo, ¡cielo! ―respondo un poco ansiosa.
―He estado pensado… sobre todo después de lo del otro día ―explica Jóse. Y a mí, me parece que habla en cámara lenta. Escondo mis dientes tras mis labios, organizando una mueca, que parezca sonrisa y no desvele mi miedo. Lo sabía, querrá que sólo seamos amigo, lo sé, me da igual, tal vez yo también lo prefiero, eso de echarse novio antes de los treinta tampoco es primordial.
―Pues quería, –dice esbozando una sonrisa, Jóse está como un flan― quería proponerte algo…
De pronto me vuelvo medio loca: ¿Me pedirá matrimonio? El lugar es idóneo, la verdad. Dirijo toda mi atención hacia él (ya no miro de reojo al italianini) y achinando un poco los ojos pretendo casi leerle el pensamiento, pero nada, no dispongo de esa facultad. Será mejor que le escuche:
―Connie, ¿Quieres…
―¡Sí, quiero!
La respuesta me pilla tan sorprendida a mí, como a él. ¿Por qué habré sido tan impulsiva? ¡Ni que estuviese tan desesperada!
―¡Pero sino te he dicho el qué!
―Ya, ya… era para reírme de ti, cari. Era eso o fingir un orgasmo a lo Meg Ryan. Tú decides… ―agrego poniéndome como un tomate y culpando al vino.
―Quería decirte si quieres… ―su pausa fue interminable―. Venir de acampada conmigo ―soltó sin pensar.
―¡¿Acampada?! ¡¿En el campo?! ¿Por los montes? ―contesto sorprendida.
―Claro, en tienda. Es eso, eso es justo lo que quería decirte ―agrega Jóse, mientras le noto un tono ambiguo.
―Ya, claro. Es lógico ―musito y pienso alguna excusa para librarme―. No sé si podré. No tengo calzado. Además, creo que a mis tacones no les gustará en absoluto someterse a un terreno empedrado.
―¡Pues ponte otra cosa! ¿No querías experiencias antes de cumplir los 30? ¿Has acampado antes? ―Pues la verdad es que no ―respondo sintiéndome pillada.
―¿Entonces?
―Bueno… si me lo pones así.
―Será romántico, ya verás. Nos conoceremos mejor… y quién sabe.
―¿Pero qué calzado me pondré? ―pregunté utilizando mi último jolly.
―¡Ponte las chanclas!
―¿Chanclas, yo? Jamás me pondría unas… ―me defendí.
―¡Pues yo te he visto con ellas!
―¡Está bien! Si me prometes no decirle a nadie lo de las chanclas iré… ¡Tengo una reputación! ¿sabes?

Antes de marcharnos voy hacia al toilette, cosas típicas de chicas y cómo también es normal, ¡está ocupado! Por matar el tiempo cojo el móvil, quiero enviar alguna fotito a las amazonas. Se me ocurre un primer plano del culito del camarero, seguro les encantará.
¡Oh! seis llamadas pérdidas. Hace 10 minutos, hace 8 minutos, 6 minutos…

Y ¡ahhhhhhhhhh! me está llamando ahora mismo...

Casi suelto el móvil, en plan bomba a punto de estallar.
¡Qué sí, qué es él!!! "Él" mi ex... ¿Qué hago? ¿Lo cojo o no? ¿Le respondo?

Continuará...

Nota: Millones de gracias a mi compi por meterse en la cabeza y corazón de mi Jóse, su espionaje ha sido un honor. Un abrazo de esta chica indecisa."


Autores: Connie Jett & C.Pérez de Tudela

1 comentario:

  1. Amor mío un placer, un honor y una fiesta en mi alma contar con tu pluma y magia!!!!!! te quiero besitos x mil!

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